YO QUIERO SER COMO LA TANZANITA

Hay momentos realmente reveladores en nuestras vidas, y cuando llegas a los cuarenta, las revelaciones se tornan verdades absolutas.
Uno de esos momentos es en el que te das cuenta de que algunas de las personas que te rodean, en ocasiones algunas a las que adoras y que llevan toda la vida a tu lado, no tienen nada que ver contigo, no te conocen ni por lo más remoto ni te conocerán en la puñetera vida aunque se lo propusieran con todas sus fuerzas, que no es el caso, pero como si lo fuera. Un día, en una reunión de conocidos o familia, llegas al convencimiento de que si no fuera porque esas personas llevan toda la vida a tu lado, jamás las habrías escogido para acompañarte.Tu lo intentas, haces lo posible para explicarte, pero es como si hablaras en chino, porque no solamente no te entienden, sino que creen que te has vuelto loca. Otro de los momentos reveladores es cuando comprendes que aunque esas personas no tienen nada que ver contigo, realmente te importa tres pitos. Este es con diferencia uno de mis momentos favoritos, porque te da una cosa maravillosa que se llama «libertad» y es en ese momento exacto en el que empiezas a hacer justamente lo que te sale de las narices sin importarte lo que piensen los demás. Luego te encuentras otro día hablando con gente a la que conoces desde hace nada y te das cuenta de que ahí es cuando eres mas tú que nunca. Y es ahí cuando te descubres a ti mismo, con tus virtudes y defectos y llegas a la conclusión de que siempre has sido diferente, aunque no eras realmente consciente de ello porque media vida has seguido las instrucciones por el libro, tal como marcan los convencionalismos, entonces es cuando te empiezas a mostrar a los demás en tu esencia. Y todos aquellos que siguen encorsetados en lo «normal» ni te entienden ni te entenderán, pero los que han decidido abrir la mente, vivir en lugar de sobrevivir y disfrutar de cada respiración, son los que aprecian tu diferencia y la valoran. Y como yo he leído que cada uno de nosotros somos el resumen de las cinco personas con las que tenemos más contacto, quiero rodearme sólo de joyas que destaquen por sus rarezas. Los brillantes están sobrevalorados. Y yo prefiero ser como la Tanzanita, una piedra preciosa de características químicas inferiores a las del diamante, pero con todo y eso mucho más valoradapor su escasez, ya que sólo se localiza en una franja de cuatro kilómetros en el monte Kilimanjaro en Tanzania, con tonalidades que van desde el azul zafiro, violeta o verde, hasta el marrón o el amarillo dependiendo de la orientación del cristal. Yo tengo un color distinto dependiendo del día, del viento, de la luna, o de la marea. La perfección de un diamante para quien la quiera…

Autor: Ana Fernández

Jamás olvidaré lo que soy

85 opiniones en “YO QUIERO SER COMO LA TANZANITA”

  1. No eres diferente, eres única. Como todos! Solo que a muchos les da miedo y se ponen el traje de serie para no desentonar con el ambiente. Además estamos en continua transformación y como tu dices no estamos aquí para sobrevivir. Estamos aquí para manifestar todo nuestro potencial. Y menos mal que aún no te a dado por las terapias energéticas 😉

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  2. Más bien eres un diamante en bruto, hermosa.
    Siguiendo las instrucciones para identificar uno de ellos de este enlace…http://www.ehowenespanol.com/identificar-diamante-bruto-como_53856/
    …según los pasos 1,2 y 3, tú eres el diamante más bruto de la historia y el que se desempañaría en la primera milésima de segundo y pobre de quién hubiese osado echarte el vaho.
    Según el 4 con tu forma de razonar, tu sensibilidad y tu perspectiva consigues que muchas personas puedan ver las realidades que nos rodean y que normalmente no percibimos.
    Según el 5 y lo del espejo, te he visto desenmascarar, sin rozarles siquiera, a personas que intentaban proyectar una imagen muy diferente a la real. Y sobre lo de la lija, al contrario, me ha parecido que te has mantenido fresca y lozana cuando alguna lija intentaba alterarte.
    El número 6, el joyero, pues la vida o tú misma te has llevado al joyero y en los últimos tiempos te has encontrado con mucha gente que sabe de diamantes en bruto, que los reconoce, los valora y los aprecia y con la que te sientes tan en paz que ni te lo crees.
    Por si te faltan más razones para convencerte de lo diamante que eres…algo de lo que dice San Wikipedia:

    – proviene del griego antiguo y significa propio, invencible o inalterable, irrompible, indomable.
    – es el material más duro conocido.
    – permanece inalterable ante la mayoría de las impurezas.
    – gran transparencia.
    – sus pequeñas impurezas acaban resultando hermosas ya que le confieren un colorido que van desde del rojo, amarillo, azul, rosado, marrón, violeta, verde, incluso negro, como nuestro preciado azabache.
    – también tiene dispersión refractiva, es decir, habilidad para dispersar luz de diferentes colores.
    Y muchas cosas más. La que más me gusta es la última. Eres alguien que consigue proyectar como un arco iris todo lo que llega a ti.
    Un abrazo Anina.

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  3. Madre mía Anita, cualquiera te rebate semejantes argumentos! Pero es que tu me quieres mucho igual que yo a ti. Y además tu eres otra de esas raras y maravillosas piedras preciosas que me rodean, con tanta joya a mi alrededor es muy fácil proyectar arco iris.

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  4. No me gustan los diamantes, ni en bruto ni pulidos ni engarzados ni nada de nada.
    Acabo de descubrir la tanzanita, como te descubrí a ti, con tonos de color que precisamente me encantan y encajan conmigo.
    A veces se esfuerza uno tanto por darse a conocer que ya ni parece uno mismo. Yo, esa etapa, gracias a Dios o al universo, ya la he pasado. Ahora, cada vez me doy a conocer menos pero………..entonces aparecen personas que te captan en un segundo, casi sin tú darte cuenta.
    Ana, qué quieres que te diga….que empiezo el año con una persona especial a mi lado, que hasta hace unos meses ni conocía. Tanzanita?? Pues tanzanita!!!

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  5. Todos somos diferentes y conscientes de nuestras diferencias, o eso creemos, ocurre que hay quien se tatua el libro de los convencionalismos y quien se lo fuma o lee un par de capítulos y son estas las personas que acaban siendo diferentes: lo que siempre fueron. Un beso del Kilimanjaro, Tanzanita mía.

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  6. «Un día, en una reunión de conocidos o familia, llegas al convencimiento de que si no fuera porque esas personas llevan toda la vida a tu lado, jamás las habrías escogido para acompañarte.»
    Me quedo con este pensamiento tuyo, Ana, con el que no podría estar más de acuerdo, porque es bien verdad aquello de que la familia viene de serie, pero los amigos se escogen 😉
    ¡Un abrazo!

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                    1. Pues tómate las pastillas azules como te recetó el médico!! O a lo mejor es que como quieres atender a varias «Jane» a la vez, el cuerpo ya no resiste!! Dice mi madre: Dios que quita las fuerzas, por qué no quitará también las voluntades?»
                      Y claro a tu edad ya no se puede estar en misa y repicando. Y además tu quieres repicar con las jovenzuelas!!

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                    2. Lo natural, lo natural!!
                      Lo natural a tu edad es que si le cantas rancheras a una, te dé un lumbago con la otra…..
                      Tiempo de recuperación dice!!
                      Cada vez nos sobra menos tiempo cari. Como para perderlo esperando a que recuperes!!
                      Anda, tómate las pastis….
                      😉

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  7. Ohhh que cierto es eso que escribes, Ana. Cuando me dijeron eso de que uno es el promedio de las 5 personas con las que te relacionas más, supe que tenia que dejar a ir a ciertas personas tóxicas en mi vida y eso a veces cuesta porque pucha han estado ahí igual harto rato, pero en la lucha constante por ser felices creo que si es alguien que solo nos da malos ratos no vale la pena no? Cariños guapa!

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  8. Por algún sitio he leído que «madurar» es sentirte bien incluso cuando estás mal; o estar bien incluso cuando te sientes mal… Esto de la Tanzanita me lo ha recordado y, la verdad, parece más divertida que los diamantes.
    Polvorotes 🙂

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      1. Jajajaja, sin duda, más que un trozo de carbón o un cofre lleno de tanzanitas. Por cierto, tengo pendiente el estudio de teorías sexo-culinarias, que ya he visto que has estado por ahí haciendo trabajo de campo, jajajaja.
        Trabajo de campo = encuestas; no vayamos a pensar mal.
        Polvorotes 2

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  9. Las mujeres desean ser amadas no porque sean bonitas, o buenas, o bien educadas o graciosas o inteligentes, sino por ser ellas mismas…( alquien lo ha dicho) Y las que consigan ser ellas mismas…las tansanitas…son libres de verdad. Libres en recibir amor y darlo.

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    1. Gracias!! Mil gracias!! Para mi hubo una película que fué muy reveladora, El cambio de Wayne Dyer, seguro que la conoces. Y en ello estamos cada día. Gracias por tu estupenda aportación. Somos un brillante enterrado, o una tanzanita, lo que cada uno quiera ser. Besos y abrazos de luz.

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  10. La tanzanita es preciosa, ese color violeta es hermoso, único, especial… Ana, tus reflexiones siempre dan en el clavo. Hay que rodearse de gente libre, llena de Paz, de Amor, de buenas vibraciones, que tengan algo que aportarle a una en la vida. Los demás… al carejete. Besos. Feliz 2016, majísima.

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  11. Los diamantes para quien los quiera. Yo tampoco quiero estar rodeado de gente perfecta, prefiero la gente auténtica, con sus virtudes y sus tonos por descubrir. Ojalá pudiera tener una piedra preciosa como tú en mis alforjas Ana.
    Brillante y sensacional entrada Ana.

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  12. Fantástica, como siempre Ana. Yo no soy un diamante desde luego ni seré; no lo pretendo. He terminado aceptándome con el pasar de los años, eso sí he tenido que «descargar» mi mochila varias veces y dejar hueco a personas de «Luz». Gracias a tí por brillar en mi universo virtual, pero te advierto que cualquier día que vaya a Gijón (tengo a mi madre y dos hermanas allí), te llamo para tomarnos un cafelito y darte el abrazo que tengo en mi corazón pendiente para tí.

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  13. Mucho antes de los cuarenta, (pero mucho antes) a los raros ya se les manifiestan las verdades de las revelaciones, no se por que, no se les hace demasiado caso ni se las toma de forma seria. Debe ser que al pasar el ecuador, el contador se pone a cero y…

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    1. Un amigo muy querido me dijo al llegar a esta edad: «Ana, a partir de ahora estamos en tiempo de descuento» y esa puñetera frase me hizo poner el contador a cero.
      Hay otra cuestión y es que desde pequeños no nos enseñan a hacernos preguntas, identificar rarezas o aceptarlas. Lo que se enseña es a ir con la marea, seguir al rebaño, y entonces no queda más remedio que ir aprendiendo con el paso de los años. Algunos nunca se cuestion esa rareza o peculiaridad. Dejan que la vida les pase por encima. Y mueren. Otros tenemos la suerte de verlo antes de que sea demasiado tarde. Bendito ese momento!!
      Gracias por venir y aportar tu valiosa opinión. Besos

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  14. A partir de cierta edad, todo cambio de década se convierte en un motivo para reflexionar y te das cuenta de que no ha costado trabajo mostrar a cada cual lo que necesitaba de ti; a los timoratos, contención; a los resueltos, rienda suelta.
    Pero, ¿qué lectura saco de esto?, que hay personas capaces de hacer felices a su entorno. A unos hurtándoles la parte que no comprenderían y mostrando la fracción más razonable, porque mostrar el lado desconocido o incomprendido afectaría a la relación. A otros mostrándose sin fisuras, sin ese “poliedrismo” socialmente obligado, en todo nuestro esplendor humano tan rico en matices y tan delicioso. Con estos últimos nos sentimos completos e interesados y estaríamos conversando durante días enteros sin que aparecieran nunca esos silencios difíciles de llenar.
    El momento en que tropezamos con las personas con quienes disfrutamos no es vinculante. Algunas las conocemos de toda la vida y son amigas desde siempre, pocas, dicho sea de paso. Otras las conocemos de sopetón, nos sorprenden, nos llenan, y sentimos con emoción aquello del «entrelazamiento cuántico». Entonces nos cuidamos mucho de no separarlas, de cuidarlas, de trabajarlas con mimo, con el fin egoísta de disfrutarlas durante el mayor tiempo posible.
    No es cuestión de ser diferente, sino de ser, de tener claro tu «modus operandi», de no traicionarte, porque lo verdaderamente excepcional del caso es tener la capacidad de analizarte y descubrir que eres singular y disfrutar de esa peculiaridad que te hace ser difícilmente común.
    No he leído todo el blog, aún no, pero estoy en disposición de decirte, Ana, que esta es la entrada más intrínseca que te he leído. Bella e intrínseca, que no es poco.
    Enhorabuena por ser tal y como eres.

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    1. Tienes razón en que no cuesta nada mostrar a cada cual lo que necesita o es capaz de entender de nosotros pero, a medida que pasan los años, a mi me va costando más. Y prefiero mostrarme más Yo con las personas que si que me van a entender y alejarme un poco de aquellas otras que no.
      Con esos con los soy más yo, ni siquiera cuando dejamos de conversar, los silencios son incómodos, porque hasta en ellos, nos reconocemos y nos sentimos a gusto. Del entrelazamiento no te voy a hablar porque ya sabes lo que pienso.
      Cuidarlas y trabajarlas con mimo para poder disfrutarlas por vidas enteras es exactamente uno de mis pasatiempos favoritos. Egoista? Si. Al infierno?. Ponme donde quieras.
      La capacidad de analizarme es la que ha llegado con más fuerza en esta crisis de cuarentena y descubrir todos mis poliedros resulta a veces estimulante y otras aterrador pero sigo adelante.
      Escribir entradas bellamente intrínsecas para recibir comentarios como este tuyo, es deliciosamente satisfactorio.
      Besos mi adorado Peter. Y mil gracias por estas palabras y por todas las demás.

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      1. Permíteme sugerirte que disfrutar de ser más tú con algunas personas no tenga porqué llevar aparejado el alejamiento de las otras. Eso sería como aplicarles una penitencia por su disensión, privándolos de un discurso tan delicioso como el tuyo.

        Muy de acuerdo contigo en tu apreciación de los silencios, porque esos momentos sin palabras pueden llenarse con múltiples acciones de distinta indole. Buena reflexión.

        Déjame hacerte una propuesta: nunca te aterres de tus poliedros, son tuyos y lo propio es dominarlos y sacarles partido. Si te aterran serán ellos quienes te dominen y en «tiempo de descuento» cada minuto cuenta.

        ¿El infierno? Ya conocemos el círculo y la fosa donde hemos reservado nuestras respectivas butacas. Será otra experiencia divertida.

        Por último, agradecido por tu alusión final, te ofrezco mis más sinceras disculpas por entrometerme en tu espacio con esta vanidosa actitud de consejero.

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