EXCESOS

Resulta que todos los padres nos quejamos de que la tecnología está dando paso a la falta de relaciones personales de nuestros hijos. Nos queremos negar a que los Reyes traigan móviles, tablets y toda esa serie de aparatos de última generación que desconecta a los nenes del trato personal y les une a máquinas infernales de las que no se separan ni para ir al baño. Pero yo hoy quiero reivindicar lo contrario, hablando de mi caso, no como madre que lo soy, si no como usuaria de las máquinas infernales. Como ya sabéis algunos de vosotros, yo he encontrado a mis antiguos compañeros de instituto a través del facebook y gracias a varias de esas máquinas que tanto denostamos, me mantengo en contacto a diario con alguno de ellos. Nos mandamos whatsapp, no enviamos e-mails, o chateamos casi cada día. Si, a veces lo hacemos para quedar a tomar un café, que es como mejor se cuentan las cosas, pero cuando nuestras ocupadas vidas no nos lo permiten, mantenemos el contacto gracias a esa tecnología. Y cuando pasas por un mal momento, un mensaje de alguien que te aprecia, se agradece como no te puedes imaginar. Que estoy de acuerdo en que lo mejor sería un abrazo, si, pero el abrazador a veces está lejos y no puede venir a dártelo y entonces, que te dedique unos minutos de su tiempo para un mensaje, significa que estás en su pensamiento y en su corazón Y que después de veinte años, haya sido capaz de retomar el contacto con mis amigas de toda la vida, y la conexión mental que teníamos entonces haya aparecido de nuevo, y que me sienta igual de unida a ellas que entonces, aunque sea a través de una pantalla de ordenador, eso se lo debo todo a la magia de internet. Y que haya conocido a personas maravillosas, con las que he “conectado” literalmente como si de intimos amigos se tratase, eso también se lo debo a las redes sociales. Por eso elevo hoy mi voz para decir que si, que lo mejor es mirar a alguien a los ojos cuando le hablas, reirte de sus chistes, o cogerle la mano, pero a veces, cuando eso no es posible, un chateo o un “whatsapeo”, puede ser un sustituto perfecto, y al fin y cabo yo prefiero pensar que es como cuando de jovencita me escribía cartas con mis amigas, lo que pasa es que en lugar de tardar quince días en recibir la respuesta, ahora llega en segundos….
Aún así, como todo en la vida hay que mirarlo desde las dos vertientes, os dejo este enlace que habla sobre las adicciones, para que veáis la otra cara de la moneda, la de no saber poner mesura!!!
http://posturasanaconser.blogspot.com.es/2012/05/las-adicciones-bien-vistas.html

TODAVÍA QUEDA ESPERANZA

Pues eso, que todavía quedan esperanzas, os lo prometo que no está todo perdido.
Ayer me reconcilié con el género humano. Un sencillo gesto, apenas sin importancia, me dio la clave. Os cuento. Resulta que estábamos comiendo en uno de esos restaurantes de comida rápida que todos conocéis. Un Domingo, de comidas familiares, en los que la mayoría de los niños, muestran la educación que reciben de sus padres en su más amplia expresión, casi siempre de la peor manera posible, todo hay que decirlo.
En un momento mientras me tomaba la mini tarta de queso, que por cierto está brutal, me quedo mirando una escena. Una pareja con sus dos hijos. Me fijaba en ellos porque la mujer me parecía muy guapa y estilosa. LLegaron con sus bandejas y se sentaron en una de esas mesas que han puesto ahora en estos restaurantes, que son redondas, bajitas y con cuatro asientos de colores llamativos, que dicho sea de paso, están anclados al suelo y no hay quien los acerque a la mesa para comer. Pues cuando se sentaron, la mujer puso dos chaquetas en el respaldo del asiento y se dispuso a comer con su familia. Entonces las dos chaquetas se cayeron al suelo en el preciso momento que pasaba por el pasillo una niña. Era pequeñita, quizá tendría tres años, no se si llegaría. Vestía un peto vaquero y medias rojas, y tenía una melena llena de tirabuzones. Con cara de sorpresa se quedó mirando las dos chaquetas que se acababan de caer a sus pies. Y entonces pensé: -Ya está, les va a pasar por encima y a tomar por el saco el mundo!!!
Y con su cara de ángel, recogió las dos prendas, que abultaban más que ella, y con expresión tímida se las entregó a la pareja en cuestión, que se quedaron con la misma cara de bobos que yo, y con una caricia en la cara se lo agradecieron con un cálido: “gracias cariño”.Y miraron a los papás de la nena que  estaban sentados al lado con una sonrisa en los labios. Y si una nena pequeñita, que sólo piensa en jugar, porque para eso es una niña y es lo que tiene que hacer, se detiene un momento a recoger algo que se le ha caído a alguien al suelo, a mi me parece que es el no va más de la buena educación.
 Puede pareceros una bobada, pero a mi me hizo pensar que no está todo perdido por Dios!!! Aún quedan esperanzas…
Hoy esta reflexión va dedicada a esa niña…y a sus padres!!!