ES

Es, tu piel de seda
el verso último que queda
cuando ahítos de placer
esperamos a que amanezca.
Es, tu entrada misma
el rayo de sol que asoma
cuando enchido de amor
percibo tu dulce aroma.
Es poema y es verdad
cada espacio  recorrido
Es belleza de mujer madura
Tu esencia vital,  tu único latido.
Es fuerza de marea viva, es agua clara de manantial.
Es rugido de tormenta,  es pan que me alimenta.
Es sentido en esta absurda vida.
Es pregunta y es porqué. 
Es respuesta a este vacío.
Es mi único motivo.

ANA FERNÁNDEZ DÍAZ

A MI OTRA MITAD

Te veo marchar esquivando mi abrazo, con tus pasos arrastras tu estudiada indiferencia

Y me duele por dentro ese hilo que nos ata.

Te veo partir a otra vida, a otra casa, a despertar en otra mañana,

que también es la tuya

y en mi se revuelven las tripas al ver que te quedas conmigo en tus ojos.

Tú, que eres literalmente mi otra mitad, mi poema mejor, mi sonrisa más pura,

mi auténtica verdad cuando todo es incierto, mi único faro, mi aliento.

Aún sabiendo que vas a volver, algo se quiebra dentro de mi cada vez que te marchas.

ANA FERNÁNDEZ DÍAZ

UN UNIVERSO

“Me celebro y me canto a mí mismo. Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti, porque lo que yo tengo lo tienes tú y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también”.

Walt Whitman

De tus confidencias tengo, un lápiz carbón, un lienzo en blanco sobre el que pintar un cuento, cabañas nevadas, vino, risas y un fuego.

Tres voces que llaman y curan heridas abiertas de un tiempo, recuerdos de fresas salvajes que saben a pueblo.

Muros abiertos, arrugas de piel y de años, canas en el pelo.

Tengo semillas traídas por el viento, confianza ciega guardada en carpetas de nubes, oídos que escuchan susurros, baúles de besos.

Una mesa redonda cómplice del juego.

Pozos oscuros, cajones con fotos de ensueño.

Sacos de mimos vacíos y todo el universo que me dejas dentro.

ANA FERNÁNDEZ DÍAZ

POESÍA BAJO LA PIEL

Y en esa noche en que te hice perder la cabeza

la poesía surgió de entre los pliegues de la piel

y de las sábanas,

de entre los suspiros de tu boca y la mía

de cada gota de sudor compartida,

del suave y acompasado ritmo,

de entre la ternura y la sal,

de cada palabra que callamos o que pronunciamos

sin nada de más ni nada de menos,

de entre todo el tiempo que te eché de menos,

de la penumbra de la noche oscura

y el rayo de sol del amanecer,

bajo la cama, entre las cortinas.

del precipicio al que nos atamos

con el hilo del placer y la vida.

ANA FERNÁNDEZ DÍAZ

NOS LEVANTAREMOS

A menudo, cuando estamos mal, pensamos que no vamos a poder levantarnos, que todo es oscuro y difícil, que nunca volveremos a estar bien. Afortunadamente siempre hay manos que ayudan, oídos que escuchan, abrazos que curan, amigos que entienden tu lucha, la que sea. A veces esos amigos nos joden el día con su sinceridad, rompiendo esquemas, destrozando teorías, pero están ahí, para levantarnos a golpe de carcajadas o collejas.

Y gracias a ellos vuelves a levantarte y mueves montañas.

Va por ellos, aunque me hagan llorar, a ratos de risa y otros ratos a lágrima viva.

Alguien que sea capaz de encontrar

bajo la superficialidad cotidiana

nuestras cicatrices más profundas

que entienda los porqués de las heridas

que nos acompañe mientras curan

y aliente nuestra vida con ternura.

Que adivine lo que quiebra nuestras voces

que empape nuestras lágrimas

y que escuche con respeto nuestra historia.

Dos manos capaces de recomponer nuestros pedazos

unirlos nuevamente con abrazos

Mil amaneceres en silencio

contemplando el mar desde el mismo faro.

sin juicios ni reproches, sin preguntas

con respeto, sin rencores.

Mientras tanto, soñamos

ANA FERNÁNDEZ DÍAZ

UN POEMA DE DOMINGO

Este es un poema dedicado a una persona a la que quiero mucho, una de esas personas que tienen brillo en el corazón aunque no lo saben.

Para ella y para todos los que tienen el alma pura y encuentran en el brillo de unos ojos el motivo para caminar.

Resbaló en el abismo de sus ojos

mientras él bajaba al abismo de su vientre.

Entendió en esa mirada el océano de ambas vidas

aferradas una a otra congelando soledades

Y un hilo de esperanza los ató a la cama y en la cama, fueron dos al mundo ajenos. 

Ana Fernández Díaz

SINERGIAS

Durante este confinamiento al que hemos estado sometidos, algunas personas emplearon su tiempo de encierro de múltiples formas diferentes: cocina, limpieza, bricolaje, repostería, etc. Confieso que he hecho incursiones en algunas de ellas, sino en todas y todas, me han aburrido soberanamente.

Tirando de mis facetas artísticas, decidí retomar la pintura, con la que había experimentado tangencialmente años atrás. Sorprendentemente no se me olvidó lo poco que sabía y he añadido nuevos conocimientos gracias a la omnipresente internet.

Aparejada a la actividad artística, he recibido noticias de valiosas amistades, algunas de las cuales me han inspirado para este pequeño experimento que hoy os muestro.

Por una parte, una amiga muy querida a la que admiro muchísimo como escritora y como persona, dejó en mis manos un audio con una preciosa voz interpretando uno de sus textos con una música de fondo.

Por otra parte, un amigo muy querido al que admiro muchísimo como persona y como escritor, decidió crear un blog en wordpress y en una de nuestras charlas durante la creación de su espacio, mencionó la idea de recitar poemas de otros con su cálida voz radiofónica.

Os recomiendo que visitéis sus respectivos espacios web porque son canela fina.

Todo esto y el tiempo libre que abundaba durante la cuarentena me llevó a valorar la idea de hacer mi propio vídeo poema; una idea que rondaba mi cabeza desde que recité algunos en público, pero que no había llevado a término todavía.

Como mis conocimientos tecnológicos son bastante escasos, nuevamente eché mano de mi querido Pedro que realizó toda la parte técnica, soportando mis cambios de opinión con estoica paciencia.

En su blog podéis encontrar el poema con una versión distinta de la pieza musical que lo acompaña y recitado por su voz, que suena infinitamente mejor que la mía.

Gracias Pedro

Espero que os guste

Ana Fernández Díaz

MI LUGAR EN EL MUNDO

Esta mañana, una conocida red social, me recuerda esta foto.

Recordar ese paseo al solecito, se me antoja hoy doloroso; poder recorrer el empedrado de esa universidad Laboral, que es un espacio maravilloso, caminar libre, todo lo que ese día disfruté, pero sin saber que tres años después no iba a poder ni salir a la calle.

Echo de menos ese lugar y otros tantos de esta maravillosa ciudad; mi trabajo, mis clientas, mis vecinos, mi playa.

Volveré, a todo ello, volveré aunque ya no sea la misma.

MI LUGAR EN EL MUNDO

Hace tres años hacía sol en Gijón y era fin de semana

un día cualquiera de Abril que hoy parece imposible

pasear y dejar que la luz ilumine mi cara

deambular por espacios abiertos disfrutando mis pasos

añorar un recuerdo que fue y está grabado en mi alma

ese espacio, ese tiempo, el lugar, el sentir, la mirada,

la foto, el lugar, esa luz…

La nostalgia.

ANA FERNÁNDEZ DÍAZ

EL JODIDO NÚMERO PRIMO

Yo soy el centro de todo

no un vértice al que llegar cuando ya no tienes otro camino que andar.

Yo soy el plano sobre el que transitar

plagado de puntos en línea hacia la eternidad.

Yo soy la raya del medio, a veces continua y a veces salteada.

Soy conjunto de blancos y negros, pero todos muy claros.

Soy infinita en afectos, en miedos y en sueños.

Y por una fracción de segundo, soñé que era par.

Fue solo un sueño.

Era prima.

Ana Fernández

PARA MI TRIANA

A ti, que me miras de frente, nunca te he escrito un poema
y es tiempo de decirte con letras
que adoro tu sonrisa fresca,
la suavidad de tu piel, tu curiosa mirada,
tu arrojo en la oscuridad de un quebranto;
tus certezas, que son leyes no escritas,
la implicación que derrochas con las causas perdidas.
Esa ternura unas veces, esa furia que sacas ante la injusticia;
la independencia de ideas.
El hilo de acero que une tus lazos de afecto.
Tu hacer responsable, la pasión por la vida,
tu entrega, el enojo, la ira.
La capacidad de perdón y
tu fortaleza.
Pensaba que no encontraría las palabras para escribirte un poema,a ti que me miras desde el espejo, con la tristeza en los ojos pero el corazón sereno;no te olvides que el amor más grande, es el que sale de dentro y tú, dentro, eres ese alma hermosa que te dijo un poeta, alma de niña y corazón de fuego.