EL SAUCE

Hace un tiempo, una amiga puso en mis manos un artículo de una empresa italiana que proponía cambiar el modo tradicional de enterrar a las personas fallecidas, por otro mucho más ecológico. Se trataba de introducir el cadáver en una cápsula ecológica, en la que se plantan unas semillas del árbol que la familia elija y de esta manera el cuerpo genera los nutrientes necesarios para que este árbol crezca. A mi me pareció una idea preciosa y las dos intercambiamos opiniones sobre el tipo de árbol que nos gustaría ser. De todos, mi favorito era el sauce llorón. Entonces lo escogí por mi tendencia natural a las lágrimas, pero meses después he leído mucho sobre este maravilloso árbol y ahora sé por qué lo escogí.

El sauce simboliza el ciclo de la vida.

«En la mitología clásica, el sauce estaba relacionado con Perséfone, que tenía un bosque de sauces bajo su advocación. Por un acuerdo entre los dioses del Olimpo y el de los infiernos, Perséfone tenía que pasar la mitad del año en el submundo (otoño e invierno) y la otra mitad (primavera y verano) con su madre, Démeter, la diosa de la agricultura. Así explicaban el origen de la sucesión de las estaciones e identificaban al sauce con este ciclo anual».

«Las hojas caen a la tierra y su descomposición proporciona alimento al bosque que renace en la siguiente primavera, así año tras año. Al igual que las hojas del sauce al caer, los hombres al morir renacen en el gran espíritu».

«La muerte, la nostalgia, la eternidad, el ciclo de la vida, el destino que acaba cumpliéndose pese a nuestros esfuerzos por evitarlo. Todos ellos son temas recurrentes en literatura, donde el sauce aparece a menudo».

Estas son sólo algunas de las definiciones que encontré sobre el sauce llorón, hay muchas más, pero estas han sido suficientes para inspirarme un poema.

Aunque pueda parecer un tema triste el que hoy os comparto, para mí no lo es. Habla de renovación, de ciclos vitales y del viaje de la vida que espero que sea muy largo.

EL SAUCE

Si llegaste a pensar

por un sólo momento

que me ahogaría en la lluvia,

que caería al abismo,

has errado el tiro.

Soy la rama del sauce

que se dobla hasta el suelo,

y alimenta la tierra

a la que está unida

renovando su ciclo.

Y sus duras raíces

se abren paso hasta el agua

quebrando los muros

que quieren atraparla

y matarla de sed.

ANA FERNÁNDEZ

APAGA TU TELÉFONO

Como medio WordPress está de vacaciones, y el otro medio, estamos un poco vagos, hoy os dejo una de mis entradas de hace tiempo, y de paso me doy un respiro. Y hablando de desconectar va un post de desconexiones, o no…

¡FELICES VACACIONES A TODOS!
Acabo de ver un vídeo que se titula “Look Up, apaga tu celular y conéctate al mundo”
El protagonista viene a decirnos mediante un poema que desconectemos el móvil y el ordenador y que salgamos a la calle, porque nos estamos perdiendo la vida y somos una generación de imbéciles que dejamos pasar la oportunidad de vivir por estar conectados todo el día.
Lo dice este chico desde un vídeo en YouTube que recorre Internet claro, por eso lo estoy viendo, esta es la primera incoherencia.
Tiene 422 amigos y no conoce en persona a ninguno de ellos aunque les habla todos los días.
El imbécil es él por creer que como los conoce en la red son sus amigos.!
Yo tengo bastantes menos y conozco al 99% de ellos, y a los que no conozco aún, es porque no he tenido la oportunidad pero ya llegará.
Dice después, que esto que vivimos en las redes sociales es sólo una ilusión, lo que no sabe es la ilusión que me ha producido a mi encontrarme con mis amigos de la infancia después de 22 años, a través de estas redes, cosa que habría sido impensable de otra manera, porque cuando yo dejé de estudiar y me fui de mi pueblo no teníamos teléfonos móviles que darnos unos a otros.
Nos vendemos a nosotros mismos a través de la red, dejando ver sólo la parte buena, pero de eso se trata. La manera de comunicarse hoy en día ha cambiado y si antes en las discotecas ligabas bailando bien, o haciéndote la interesante, o encontrabas trabajo enviando un currículum con alguna que otra trampilla, hoy se hace a través de la red, no ha cambiado nada más que el canal, la información sigue siendo la misma.
Aconseja este chico que si estás en público y te sientes solo, dejes el móvil y hables con la gente.
Yo lo siento pero si estoy en público y me siento sola prefiero hablar con un amigo aunque sea por mensaje, que escuchar cualquier bobada de alguien que ni me conoce, ni probablemente le interesa nada de lo que yo tengo que contarle.
La gente está muy sola, es cierto, pero no la que está conectada mucho tiempo a Internet, que también los habrá, sino la de la calle, la que vemos todos los días.
Yo trabajo de cara al publico y estoy cansada de que vengan personas de avanzada edad a contarme sus vidas, y esas seguro que no tienen perfil en Facebook.
Continúa diciendo que ahora los parques están vacíos porque los niños solo saben jugar con el Ipad en casa, que ya no hay rayuela, ni comba. Este se ve que no pasó por el parque de al lado de mi casa en hora punta, que no cabe ni un alfiler.
Parece ser que somos una generación de idiotas por estar conectados a Internet.
-Estás todo el día con el teléfono, te vas a quedar boba!
-Y tu viendo el Sálvame y yo no digo nada!
Sugiere también que si no levantas la vista del teléfono, a lo mejor no conoces a la mujer de tu vida, y encima te pinta esa vida como idílica.
Pues hay cantidad de parejas que se han conocido en Internet, algunas de ellas amigas mías, y están felizmente casadas ahora.
Lo de no compartir con el resto los momentos felices ya es de risa, porque ahora se comparte por mensajes o en redes sociales, pero es que antes también se hacía.
Todos nos hemos ido de viaje y traído vídeos y fotos para martirizar a familia y amigos con el reportaje. Lo hacíamos en una reunión en casa, pero ahora con el poco tiempo que tenemos, pues en red es mucho más rapidito.
Es cierto que no se pueden sustituir momentos personales como el primer beso o el nacimiento de un hijo, pero tampoco nunca antes hemos podido enviar la foto de ese primer hijo a un hermano que vive lejos o compartir con nuestra mejor amiga ese primer beso, en tan poco tiempo.
Sal a conocer el mundo dice por último.
Pues mira querido eso lo dices siendo jovencito, sin cargas familiares y con mucho tiempo libre y te digo, pues si, sal a conocer el mundo y déjate de mirar el teléfono.
Pero hay muchas circunstancias que impiden que salga yo a conocer el mundo, sobre todo cuando llega la noche y estoy agotada de trabajo, casa y demás, con lo cual, mi mejor manera de mantenerme informada, aprender cosas a diario, mantener el contacto con personas a las que quiero mucho pero no las puedo ver todo lo que quisiera, y relacionarme, en encender mi ordenador o mi teléfono móvil y conectarme con el resto del mundo.
Podría estar viendo culebrones en la tele o programas insufribles, socialmente es mucho más aceptable, pero es que a mi nunca me han gustado los culebrones.
Mi reflexión final es la siguiente.
TODO CON MODERACIÓN

SER FELICES TIENE UN PRECIO MUY ALTO

—¿Sabes esta sensación de querer decir mucho y no saber por dónde empezar?

—Si, esa misma.

Hoy va una reflexión desde la más pura emoción. Es una entrada como aquellas primeras que escribí hace ya cuatro años, en las que cada palabra salía de mi corazón, brotando sin control.

No sé muy bien si seré capaz de decir lo que quiero decir, o si se me entenderá.

Lo voy a intentar.

Desde hace ya un tiempo, por algún motivo que desconozco, muchas personas, amigos, depositan en mi su confianza contándome pedazos de sus vidas, momentos duros, tragedias a veces, tristezas, dudas. Yo escucho, también tengo esa capacidad, escucho, acojo, motivo, curo. No sé cómo, pero lo hago. Y lo hago de buena gana, me gusta servir de ayuda. Quizás una enorme capacidad para entender y no juzgar, quizás el cariño que pongo en las palabras, en los gestos, en la mirada.

Cada una de esas personas, atribulada, por motivos de trabajo, de dinero, de amor, de amistad, me entregan su dolor, y yo intento calmar en la medida de lo posible su pena.

De todas ellas, varias me han dicho con la emoción en el rostro, que se dan cuenta de que han perdido su vida siendo infelices.

Y a mi, se me cae el alma a los pies. La angustia me invade y solo me apetece gritar:

—¿Por qué?

—¿Por qué demonios perdemos la vida siendo infelices?

—¿Por qué no tomamos las decisiones que sabemos que nos llevarían al camino de la felicidad?

—¡Si solo tenemos una vida, solo una!

Y anoche una amiga muy querida —Nata, gracias— me dio la respuesta.

«Ser felices tiene un precio alto Ana»

Ser felices significa tomar decisiones dolorosas, ir contra la corriente, oponerte a la mayoría. Ser felices significa salirte del camino marcado. Tropezar, caer, arañarse, y levantarse de nuevo. Darte cuenta de que el lugar en el que estás, no es tu lugar, ni lo será nunca. Darte cuenta de que lo que aprendiste que debía ser, no es lo que tu quieres que sea. Darte cuenta de que los que te rodean no son como tú y has de buscar otros.

La gran tragedia es darte cuenta de todo esto demasiado tarde.

—¿Y cuándo es demasiado tarde?

—Cuando ya no te queden fuerzas para cambiar el rumbo, en ese momento, estarás muerto por dentro.

Así que, ajusta las velas y cambia de rumbo. Se avecina tormenta, pero tras las nubes grises, volverá a salir el sol de nuevo. No desperdicies tu vida siendo infeliz, si sabes cuál es tu porqué en la vida, ve a por el, si sabes qué es lo que no te hace feliz, sácalo de ella, si sabes lo que necesitas para sentirte bien, hazlo.

Y si no lo sabes, pero estás seguro de que algo falla, empieza a hacerte preguntas, miles de preguntas. Si te haces muchas preguntas, entre todas ellas, cuando estés en calma, si eres capaz de escuchar a tu corazón, encontrarás todos los motivos. Todas las respuestas están dentro de ti.

Y todo este rollo sale porque he visto un video —de estos que alguien comparte en una red social— de un programa de talentos en el que un chico, canta una maravillosa canción que dedica a un amigo que tuvo que irse antes de tiempo. Os recomiendo verlo. Su manera de interpretarla es magnífica, porque está cantada desde el profundo sentimiento de amor y dolor por la pérdida. Cuando uno pone el corazón en lo que hace, consigue transmitir, y hoy yo, quería trasmitir este mensaje de la misma manera, desde el corazón.

Solo eso.

No sé si lo he conseguido

P.D. Esta entrada no es para aquellos que nunca se han preguntado nada en la vida. Yo cada día tengo menos certezas.

40 PREGUNTAS BY ANITA FOR ICÁSTICO

Una tiene sus preferencias en la vida, sus pasiones, y yo las mías no las puedo negar. Entre todas ellas, tengo pasiones por algunas personas, no me preguntéis el porqué, pero una de esas personas es Antonio. Sin que me guste la política lo más mínimo, Antonio ha conseguido desde su blog Icástico, que yo lea y entienda gran parte del panorama político de este país, y mira que es complicado. Además de eso, con su afilada pluma, es capaz de sacarme una sonrisa hasta cuando habla de corrupción. Yo no necesitaba hacerle cuarenta preguntas, porque sin hacerle ninguna, ya sé la clase de persona que es, honesto, servicial, amable, afectuoso, comprometido, luchador, íntegro…y podría seguir mucho rato. Pero he querido hacerle este cuestionario para que nos cuente un poco más.

Antonio es muy gallego, la primera respuesta ya nos da la clave, y no, no se va a presentar a las elecciones. Nada más despertar, Antonio va al baño, pero no lo cuenta porque dice que son cosas mundanas y no quiere romper la magia del momento. Dice que se ruboriza con facilidad, digo yo que será con el calor, porque para poner a los políticos verdes, no le sube ni la tensión. Para él, el amor es poliédrico, será con muchas caras y aristas, vete tú a saber lo que quiere decir, pero suena bien, me lo apunto. Llora mucho, esto yo ya lo sabía, por eso le adoro. La mejor frase que les quiere dejar a sus hijos, es que construyan sus propias frases, que no vivan de emociones prestadas, claro, nadie experimenta por cabeza de otro. Me ha contado que su vocación frustrada es ser manitas de algo, no sabe que ser manitas de la palabra también cuenta. Duerme en camiseta, se adapta a la hora de ella para el sexo —esto como todos vamos—, y al trozo de cama que ella le deja, —esto como todos también—, tiene miedo al propio miedo y cree que uno es de donde ama, y en eso yo tengo que darle la razón. El resto os dejo que lo descubráis a través del cuestionario. Bueno una cosa más, podéis ir cogiendo número para la mega-orgía que se va a organizar el día que le digan que le quedan seis horas, porque será épica. Razón aquí

Que te adoro Antoñito, ya lo sabes. Mil gracias.

1-¿Por qué Icástico?

¿Por qué no? (respuesta gallega). Por la sonoridad, originalidad, significado: “natural, sin disfraz ni adorno”, aunque todos nos adornamos y disfrazamos, algunos más que otros. Para más información, aquí.

2-¿Por qué no te presentas a las elecciones?

Se me da fatal coger niños prestados en brazos (además, me pueden mear encima y arruinar la campaña), ir a una granja o a un mercado; a esos lugares a los que nunca va un político, fuera de campaña. No hice el máster de Mentiras.

3-¿Qué haces nada más despertar?

Abrir los ojos, no creas que siempre es fácil. El resto son cosas mundanas. Lo mundano está bien hacerlo y mal decirlo.

4-¿No puedes pasar sin…?

Sin comer, lo juro.

5-¿Hay algo que te ruborice?

Soy tímido. Tú misma, si me miras sin conocerme.

6-¿Crees en el amor para toda la vida?

Creo, si admitimos que es poliédrico.

7-¿Has llorado alguna vez en este año pasado?

He llorado este, si te vale. No hace mucho.

8-¿Qué haces cuando estás aburrido?

Buscar otro aburrimiento. Cualquier novedad aburre cuando deja de serlo. Otra cosa es que te importe, que te traumatice.

9-¿Pulpo a feira o al ajillo?

Pulpo “a la barriga”. Por faaavor, a feira, of course.

10-Déjame una frase para tus hijos.

Si prometes devolverla…ahí va: “Hijo, construye tus propias frases, no vivas de emociones prestadas”

11-¿Duermes del tirón?

Que va, de un tirón soy incapaz de dormir, sobre todo si se llevan la cartera con la documentación. No, nunca.

12-¿Qué desayunas aparte del periódico?

Pues mira, no desayuno periódicos, ya ves, si acaso los tomo de postre. Alterno, café con leche con bizcocho, o tostadas, o galletas…o callos a la gallega, si viene así el día.

13-¿Cual es tu vocación frustrada?

Manitas de lo que sea, pintor (de brocha fina), fotógrafo, escritor, orador convincente (sin vincente no vale la pena).

14-¿En qué lado de la cama duermes?

Al que me llevan sus codos y sus piernas 🙂 que viene siendo al fondo a la derecha.

15-¿Usas pijama?

Vaya cursilada. No, camiseta por arriba y nada por abajo, no por nada…

16-¿Querer es poder?

Es una frase placebo y poderosa. Resulta útil creerla, pero depende del tamaño de lo que anhelas. Hay gente que conquista cimas que nunca me han interesado.

17-¿Lo dejarías todo por?

Por un incendio o un terremoto, pero cagando leches.

18-¿A qué le tienes miedo?

Al propio miedo.

19-¿Cuál es tu mejor hora para el sexo?

La de ella. Estoy yo para relojes…

20-¿Eras buen estudiante?

No, disperso, fantasioso, inquieto.

21-¿Perdonarías una infidelidad?

Si no me entero lo perdono todo. Bueno, si es solo una y corta, quizás con un poco de tiempo. Pero si tiene familia numerosa con otro lo iba a llevar mal.

22-¿Confesarías una infidelidad?

Igual. Una sí, malo será. Pero dame tiempo…a ver si me olvido de confesar, soy poco religioso 🙂

23-¿Sabes perdonar?

Soy un mal Dios. Prefiero olvidar. Lo que sea más fácil.

24-¿A donde te gustaría haber viajado y aún no lo has hecho?

A cualquier lugar con “gente” y sin terroristas. Me gustan los paisajes humanos.

25-¿Qué haces los Domingos por la mañana?

Casi lo mismo que cualquier otro día. Tengo semana plana.

26-¿Hay algo que no soportas en una pareja?

Si, aquello que no puedo aguantar.

27-¿Uno es de donde nace o de donde pace?

Uno es de donde esté a gusto, donde ama.

28-¿Cuál es tu mayor locura de juventud?

Haber sido cuerdo.

29-¿Has estado enamorado?

Si. Recuerdo haber estado en las nubes, no sé si vale.

30-¿Qué es para ti el éxito?

Un paso más. La capacidad de hacer reír. También puede ser el comienzo del fracaso.

31-¿Te quedan sueños por cumplir?

No, me levanto ya soñado, es más cómodo. Prefiero soñar que cumplir.

32-¿Cuál es tu libro favorito?

Es una pregunta para matemáticos, no sabría calcular. Hay muchos que me ha costado cerrar tras leer la última página. El Señor de los anillos, para no salir de vacío.

33-¿Y tu canción?

Véase pregunta 32. Últimamente me van las bandas sonoras y la música sinfónica. Un tema de la película La grande bellezza, The Great Beauty – “The Beatitudes”. Escúchalo.

34-¿Sabes bailar?

Solo cuando me “llevan”.

35-¿Cómo te ves dentro de 10 años?

Con otras gafas, otro audífono y 10 colonoscopias más. Pero me gustaría verme.

36-Si pudieras cambiar algo de tu pasado,¿qué sería?

Si pudiera cambiar algo de mi pasado estaría respondiendo de otra manera, allá tú. O no tendría presente. Todo lo que hice mal valió para aprender.

37-¿Te arrepientes de algo?

Si solo fuera de algo…

38-¿A qué no renunciarías por nada del mundo?

A decir NO.

39-El último libro que has leído es…Chavs, la demonización de la clase obrera, de Owen Jones.

40-¿Qué harías si supieses que te quedan seis horas de vida?

Un orgía mega-cósmica, acompañada de buena comida y buena bebida, si te apuntas…

Por cierto, ha sido un placer 40 respuestas para “reflexiones al borde de los cuarenta”

El placer ha sido mío Antonio, bicos.

Ana Fernández Díaz

LÍMITES INFRANQUEABLES

Todos tenemos unos propósitos cuando un año nuevo comienza.

Los míos, debido a mi trabajo, no empiezan el día 1 de Enero como los del resto, sino que lo hacen a partir del día 8 más o menos, que es cuando yo recupero mi normalidad.

Bien, pues esta mañana me he parado un momento a reflexionar sobre mis propósitos para el 2016.

Hay varias cosas que me gustaría hacer y que creo que llevaré a cabo con más o menos éxito. Son sólo un par de cositas para no presionarme demasiado.

Sin embargo algo trajo a mi cabeza un texto que escribí hace unos cuatro años.

Como algunos ya sabéis este blog empezó a gestarse en un grupo de Facebook de compañeros de colegio. Hoy, por un motivo que no viene al caso, recordé algo que les escribía en esa época y que por lo que sea no había pasado a este blog, pero que me viene al pelo para la reflexión.

Estaba leyendo entonces un libro, “Coaching para el éxito” en el que daba pautas para mejorar y convertirse en una persona de éxito. Cuatro años después yo he descubierto que el éxito lo lleva uno dentro, pero ese no es el tema.

De todos los capítulos, el que más me  hizo pensar fue uno titulado:

“Eleva tus límites de lo tolerable”, y lo que más o menos explicaba es que aguantamos a veces pequeñas cosas, que nos molestan, pero que las damos por tolerables. Esas cosas, aunque a veces sean muy pequeñas, como una puerta que chirría y no arreglamos, un botón descosido que nunca ponemos, o un rincón siempre desordenado, nos restan energía y al final, tanto acumular, acaban siendo un gran problema.

En la mayoría de  los casos, depende de nosotros solucionarlo o no, pero no encontramos tiempo para ello.

En otras ocasiones el problema es mayor, pero también depende de nosotros.

Y otras veces, se trata de la manera en que la gente que nos rodea nos trata, cosas que consentimos, que nos molestan, pero que, por no decirlo, aguantamos.

Bien pues mi propósito cuando escribí ese texto, era ese justamente, elevar mis límites de lo tolerable, coser botones, engrasar puertas, ordenar rincones. Pero sobre, sobre todo, no permitir que me molesten mas de lo necesario, o lo que viene a ser lo mismo, que no me toquen mis….límites!

Ese propósito mantengo desde entonces y hoy me reafirmo.

YO QUIERO SER COMO LA TANZANITA

Última entrada de 2015. Podría poner las estadísticas que WordPress me ha regalado esta mañana, que me han llenado de emoción, pero hoy prefiero rebloguear una de mis entradas favoritas. Esta ha significado mucho para mi.
Yo quiero ser como la Tanzanita….y tú?

Reflexiones al borde de los cuarenta

Hay momentos realmente reveladores en nuestras vidas, y cuando llegas a los cuarenta, las revelaciones se tornan verdades absolutas.
Uno de esos momentos es en el que te das cuenta de que algunas de las personas que te rodean, en ocasiones algunas a las que adoras y que llevan toda la vida a tu lado, no tienen nada que ver contigo, y no te conocen ni por lo más remoto, ni te conocerán en la puñetera vida aunque se lo propusieran con todas sus fuerzas, que no es el caso, pero como si lo fuera.
Un día, en una reunión de conocidos o familia, llegas al convencimiento de que si no fuera porque esas personas llevan toda la vida a tu lado, jamás las habrías escogido para acompañarte.
Tu lo intentas, haces lo posible para explicarte, pero es como si hablaras en chino, porque no solamente no te entienden sino…

Ver la entrada original 339 palabras más

LO SIENTO

 

 

 

Si, lo siento.

Ya he contado en otra ocasión lo mucho que me costaba antes decir “te quiero” y ahora ya me sale con facilidad.

Pues bien, otra de las cosas que me cuesta un triunfo es decir “lo siento”.

Y no es que no lo sienta eh! Es que no me sale.

Se me atasca.

Así que voy a hacer hoy un pequeño acto de contrición.

Lo siento, he cambiado.

A todos aquellos que antes estabais en mi vida y ya no lo estáis, bien por decisión vuestra o por la mía, lo siento, pero ya no soy la misma.

He cambiado tanto que casi no me reconozco.

Ya no veo la tele. No me gustan las reuniones de mucha gente.

Prefiero un silencio compartido con quién no necesita decirme nada para sentirme cerca, que hablar por hablar con quien no me entiende.

Prefiero compartir un abrazo que me reconforte a mi o al contrario, que irme de copas por la noche.

Me gusta mas cualquier libro que un penoso programa de cotilleo que no me aporta nada.

Odio las reuniones a tres para despellejar al cuarto.

No soporto los juicios gratuitos sobre los que no siguen la marea y prefieren nadar río arriba.

Me enferman los que no hablan claro porque tienen las neuronas tan limitadas que si tiras del hilo se les deshace el jersey.

Borraría a los que tienen vidas tan vacías que sólo las llenan con las miserias de otros.

Ahora paseo sonriendo, miro a la gente a los ojos. Intento entender los motivos que llevan a otros a hacer cosas que yo nunca haría.

No juzgo.

Vivo cada minuto sin planear el siguiente, porque no sé ni siquiera si habrá siguiente.

Hablo menos y escribo mas.

Me miro por dentro y a veces me da miedo lo que veo, pero me reconozco.

Como dice una buena amiga: “Me da miedo no tener miedo a nada”

Y he tomado una decisión.

No voy a volver, bueno ella, la otra, no va a volver.

Esta me gusta mucho mas.

P.D: Lo del acto de contrición casi que lo dejo para otro día porque he leído que lleva implícito el arrepentimiento, y yo, la verdad, de cambiar no me arrepiento nada, en tal caso debería arrepentirme de no haberlo hecho antes.

EL ELEMENTO

 

Lo malo de ponerse a leer es que una empieza a hacerse preguntas. Lo malo o lo bueno, no lo sé.

Según un estudio reciente, hecho por mi misma, a mis amigos y conocidos, y tan reciente que lo realicé hace tres días, resulta que un noventa y cinco por ciento de las personas encuestadas, de no trabajar en lo que trabajan, lo harían en otra cosa que no está relacionada con su profesión actual.

De esas que escogerían otra profesión distinta a la suya, un sesenta y cinco por ciento lo haría en algo que no tiene absolutamente nada que ver con lo que hacen ahora. El resto aunque escogerían otra profesión distinta, si que de alguna manera estaría relacionada con lo que hacen.

Cómo es posible que una fisioterapeuta quiera ser cantante de rancheras o guardia civil?

¿Cómo es que un filósofo querría ser jardinero?

Y una profesora de música que quiere ser periodista, una ingeniera informática, reportera de un programa de viael elemento_reflexionesalbordedeloscuarentajes.

Un diseñador gráfico, alfarero u hostelero.

Un fotógrafo que quiere ser cocinero.

Hay incluso uno que quisiera ser Nacho Vidal. Lamentablemente eso no lo puede cambiar. Habría que preguntarle a Nacho Vidal si le gustaría cambiar de profesión, o si siempre quiso hacer lo que hace, aunque intuyo la respuesta.

Todas estas preguntas y respuestas que son completamente reales, nos dan una visión muy clara de la realidad que vivimos a diario.

Hay un pequeño número de personas que disfruta mucho con su trabajo, e incluso, que son, lo que siempre quisieron ser. Pero hay un número enorme que si volvieran atrás el tiempo, escogerían otro trabajo para su vida.

Eso no quiere decir que no estén satisfechos con la actividad que realizan, pero si que, de alguna manera, no es lo que les haría felices por completo.

A lo mejor en su momento no tuvieron medios económicos para realizar los estudios que hubieran querido, o que por aquel entonces les parecía la mejor opción como salida profesional, o simplemente que han cambiado su forma de ver la vida y ahora preferirían ganar menos a cambio de vivir mas tranquilos.

No lo sé.

He conocido y admirado siempre a aquellos que desde pequeños han sabido lo que querían hacer en la vida y lo llevaron a cabo. Esos que como dice Ken Robinson, que es el culpable de este post, encontraron El elemento:

– “Allí donde confluyen las cosas que se te dan bien y las que te encanta hacer”.

Lo ideal sería encontrar “El elemento” a una edad muy temprana, ayudados por padres y profesores, y por eso deberíamos apostar.

Pero hay un porcentaje enorme de personas que no lo han encontrado y lo siguen buscando todavía después de muchos años.

Esas son las más interesantes que conozco, porque la búsqueda nos lleva al conocimiento, al interior, y al que nos rodea. Y mientras lo encontramos y no, nos enriquecemos por el camino.

Se puede estar insatisfecho, pero nunca se puede abandonar la búsqueda. Y quién sabe, quizás en ese camino encontramos aquello en lo que nunca reparamos y que yacía escondido en nuestro interior.

A lo mejor “El elemento” es la búsqueda en sí misma.

Y por último, si no estamos satisfechos, nunca es tarde para cambiar.

El día que ya no podemos hacer nada es el día que morimos. Mientras tanto, el camino está por hacer.

No dejéis de buscar.

TE ENCONTRÉ

La encontré bajo una mesa. Se había escondido. Llevaba varios años allí.

Una vez fue vital, divertida, simpática, alegre, enérgica.

Arrastraba una gran fuerza interior que ni conocía, casi tan grande como su sonrisa permanente, que a veces no le llegaba a los ojos.

Era una leona disfrazada de gacela.

Y su capacidad de amar era infinita.

Sabía curar heridas.

Enamoraba su sentido práctico para decir: “Las cosas son así, quedémonos con lo bueno”.

Y en algún momento del camino, se perdió. No supo cómo.

La rutina dejó paso al aburrimiento. La apatía se instaló en su vida.

El abandono de ilusiones, la falta de reconocerse a sí misma y valorarse a costa de que dejaran de reconocerla y valorarla.

Yo la encontré allí acurrucada, casi escondida.

Le ofrecí la mano, pero no confiaba. Creyó que no podía salir. Las piernas estaban entumecidas de permanecer tanto tiempo agachada.

Me dediqué a cuidarla, a mimarla.

Fueron horas leyéndole, cantándole, intentando sacar su luz afuera, que no sólo no se había apagado, sino que era capaz de iluminar una ciudad entera.

Y cada pequeño gesto fue un aprendizaje.

Hubo momentos duros.

Cuando conseguí que estirase las piernas un poco, dolían, el hormigueo le hacía padecer calambres. Pero aguantó el dolor.

Luego fueron los brazos, y después el resto del cuerpo.

Y tres años después conseguí que saliese de su encierro.

Una manta, cosida por cada mano amiga, la protegió del frío, y cada una de esas manos le sirvió de bastón por si tropezaba.

Recordó que antes pintaba, leía, escribía, escuchaba música.

Y entonces descubrió que sólo ella podía curarse a sí misma, con ayuda de esas manos pero desde dentro de sí.

Y entendió que reconocerse y valorarse era la mejor manera de caminar.

Y cuando se cuidó a sí misma, entonces empezó a cuidar de los demás.

Y un día alguien le preguntó si no se cansaba de atender, cuidar, proteger, escuchar.

-Jamás,  respondió, porque esa era su misión en la vida.

 

 

AUTORETRATO

Tengo una amiga que escribe postales de navidad en junio. Y yo la entiendo. ¿Por qué?, pues porque estoy igual de loca que ella.

Escribo cartas de agradecimiento como regalo de reyes, doy abrazos sin pensar, bailo sola cuando nadie  me ve.

Me emociono con un abrazo, me late fuerte el corazón con una mirada.

Lloro en las bodas, y me resguardo en mi interior en los funerales.

Respiro hondo cuando estoy sola al sol.

Digo “te quiero” sin venir a cuento.

Me gusta mojarme con la lluvia y abrazarme cuando me despierto temprano.

Me importa más una carta de amor que un anillo de brillantes.

Observo personas e intento saber cuál es su estado de ánimo por su manera de caminar, hubo un tiempo en que incluso las clasificaba por colores. Y otras veces las veo y me meto en su cuerpo y se cómo se sienten.

Me encanta sorprender a los que quiero.

Se me eriza la piel con una canción.

No tengo límites cuando me enfado. Tampoco cuando amo.

No me cuesta perdonar.

Sueño despiertautoretrato_reflexionesalbordedeloscuarentaa con el futuro.

Creo firmemente que cuando deseas una cosa con fuerza, ocurre.

También sigo creyendo en la bondad de las personas y me gusta encontrar la fibra sensible de cada una.

Tengo ideas absurdas acerca del destino, que no tienen sentido pero que para mi son completamente válidas.

Y creo que cada uno de nosotros puede cambiar si quiere y se lo propone.

Me conozco mas cada día. Y sorprendentemente, me gusto también mas cada día.