MIEDO A SER MADRE

-Mamá te metes conmigo un poquito en la cama?
-Si cariño, claro que si.
-¡Biennnnnn!
-¿Por qué te gusta tanto que duerma contigo mi niña?
-No lo se mamá…
Y la mamá empieza a recordar cuando su padre se iba de viaje y tenía el privilegio de dormir con su madre, que ahora ya es la abuela, y se metía con ella en la cama, sintiendo su abrazo protector, su calor y olor de madre, y la sensación de que no podía pasarle nada malo mientras estuviese en sus brazos.
La seguridad de que estaba protegida contra todo y contra todos.
Lo que no sabía la madre entonces, pero ahora si que lo sabe, es que aquella otra, que ahora es abuela, quizás también sentía tanto miedo como ella, pero jamás se lo demostró.
Tanto como el que siente ella ahora al abrazar a su hija, pensando:
-¿Cómo voy a protegerla yo y darle seguridad, si tengo tanto miedo como ella, o incluso mas?
Porque ella aún no es consciente de lo que es la vida…
-¿Cómo voy a hacerle sentir que no puede pasarle nada, si se, que le pasaran miles de cosas y yo no voy a poder evitarlo?
Si tengo miedo de fallarle, de sobreprotegerla y hacerla débil, o de no pasar suficiente tiempo con ella.
Miedo de que sufra.
Miedo de que enferme.
Miedo de no darle todo lo que necesite, o darle demasiado.
Miedo de que no sea feliz.
Y mientras escucha su respiración tranquila de niña dormida, se abraza fuerte a su cuerpo y piensa que precisamente quien la protege a ella es su pequeña, que mientras ella esté a su lado, no puede pasarle nada, porque ella es su ángel de la guarda.

RESIGNACION

Esto de resignarse no está hecho para mi. Me he dado cuenta hoy. De verdad que lo intento. He leído varios libros de auto ayuda, pero nada, no me sirve.
Veáse la definición de la RAE:
1- Entrega voluntaria que alguien hace de sí poniéndose en las manos y voluntad de otra persona.
Ponerse en las manos de otra persona no va conmigo salvo que sea en las de un médico para una operación a corazón abierto, y ya no te digo entregarme a la voluntad de nadie, soy una rebelde, ¡qué le vamos a hacer!
2-Renuncia de un beneficio eclesiástico.
Esta es más fácil porque a mi la iglesia hace ya tiempo que no me da ningún beneficio.
3- Conformidad, tolerancia y paciencia en las adversidades.
¡Y aquí viene la madre del cordero!
Conformista, lo que se dice conformista, no soy. Me niego a aceptar lo que me dan sin más, y siempre quiero un plus. Quizás porque yo soy de las que da muchos “pluses” y considero que me merezco otro tanto. Tolerante y paciente ante las adversidades si que lo soy, es más, yo no conozco muchas personas mas tolerantes que yo, y con los años he descubierto que tengo más paciencia que un santo.
Ahora eso si, el día que mi paciencia se colma, rebosa como los embalses con la gota fría, y me lo llevo todo por delante, y en ese momento, no se le pueden poner puertas al mar.
A mi me encantaría ser más racional, y aprender a resignarme con mi suerte. Ser tolerante con las personas que me molestan, conformarme con lo que me toca vivir sin pedir nada, en resumen, ser resignada. Pero estoy convencida de que el día que yo me resigne, estaré muerta.
Porque para mí, dejando a parte la definición de la RAE, resignarse significa, dejarse llevar por los acontecimientos, sin pensar en que sean favorables para ti o no. Resignarse significa renunciar a tus deseos en favor de los de los demás. Significa esperar que algo ocurra aún siendo consciente de que nada ocurrirá si tu mismo no lo provocas, y resignarse significa, dejar de manejar tu vida permitiendo que la manejen otros.
¡Y no me da la gana, que ya tengo cuarenta!