DE MUDANZA

cropped-reflexionesalbordedeloscuarenta.jpgPues si, resulta que me mudo. Mi alojamiento habitual era cómodo, estaba hecha a sus defectos, conocía sus rincones, no había cambios.

Pero conocí otro nuevo. Mas amplio, cómodo, sencillo. Me costó decidirme. Decorarlo me llevó su tiempo, porque no quería repetir los mismos errores, pero ya lo tengo listo.

Me voy de Blogger porque he encontrado un sitio mejor. En WordPress he encontrado lo que estaba necesitando. El cambio siempre asusta, pero seguiré adelante.

Espero veros pronto por aquí.

Saludos

EL APEGO

Bueno pues una vez más me surgen a mí las dudas sobre un tema del que he leído mucho últimamente. Y como hay una frase que dice “Enséñales a leer pero también a dudar de lo que leen”, pues yo empiezo a dudar de lo que leo y seguro que alguno o alguna de los que están al otro lado de la pantalla es capaz de aclararme este desasosiego interno.
Resulta que hay un concepto que se maneja mucho últimamente cuando se habla de inteligencia emocional. Este concepto se llama “Apego”.
He leído mucho acerca de él. 
Resumiéndo bastante, la mayoría de los artículos vienen a decir algo así como que el apego está contraindicado si queremos ser felices. No es sano tener apego porque todo es perecedero, todo tiene un final, apegarse a algo o alguien sólo conduce a la infelicidad. El apego proviene de la necesidad y mata la libertad. Y una de las últimas definiciones  que más me ha llamado la atención es que el apego mata la creatividad.
Entonces, como yo me considero una persona muy creativa, he pensado que quizás el concepto de apego que yo tenía no se correspondía con la realidad. Así que ahí me ves tirando de Wikipedia, porque a ver si resulta que no tengo yo ni idea de lo que es el apego.
APEGO:
1-El apego hacia alguien, concepto que debemos a la etología, se define como una vinculación afectiva intensa, duradera, de carácter singular, que se desarrolla y consolida entre dos personas, por medio de su interacción recíproca, y cuyo objetivo más inmediato es la búsqueda y mantenimiento de proximidad en momentos de amenaza ya que esto proporciona seguridad, consuelo y protección.
 
Vamos lo que viene siendo el amor de toda la vida ahora se llama “apego”, pues vale.
 
2-Desde el punto de vista emocional, el apego surge cuando se está seguro de que la otra persona estará ahí incondicionalmente, lo que facilita que aparezcan la empatía, la comunicación emocional y hasta el amor entre estas personas.
 
Vamos lo que viene siendo la amistad profunda y verdadera de toda la vida, que incluso a veces llega a convertirse en amor…pues bien.
3El vínculo de apego suele aparecer en torno al año y suele darse entre un niño o niña y sus progenitores/cuidadores. Existe la posibilidad de que la figura de apego cambie a lo largo de la vida. Cada relación de apego tiene sus características específicas, dado que algunos factores como la edad o la interacción tienen mucha influencia. Estas relaciones son muy amplias, pero las más importantes son las de asegurar la supervivencia de la cría, darle seguridad, autoestima y la posibilidad de intimar, es decir, tener una comunicación emocional privilegiada, así como refugiarse en situaciones de angustia o confusión para sentirse seguro.
Vamos lo que viene siendo el amor filial incondicional…pues nada.
Una vez comprobado que no me equivocaba en la definición, vuelvo a hacerme las mismas preguntas:
¿No podemos amar a alguien?
¿No podemos querer a las personas que tenemos cerca?
¿No podemos adorar a nuestros hijos?
¿No podemos tener cariño a nuestros objetos personales o a nuestros recuerdos?
¿Y todo esto porque el amor se acaba, los amigos dejan de serlo, o nuestros familiares se van o fallecen?
Pues lo siento mucho pero no.
Lo que tenemos que aprender no es a “no tener apego”, por la caducidad de los afectos o las personas, sino que tenemos que aprender a gestionar cuando todo eso ya no está en nuestras vidas.
Ni siquiera hay que aprender a dejar de amar cuando el amor se acaba, no hay que aprender a dejar de echar de menos, no hay que aprender a no sentir porque los demás ya no sientan por nosotros.
Debemos ser conscientes de que todo tiene un final, de que la vida acaba, de que los amores pasan y de que las personas se van. Aceptar el dolor cuando llega, asumir que durará un tiempo y después será menos duro, tomar conciencia de que la vida ha de continuar.
Pero el apego,,,el apego es lo que nos da la vida señores!
¡Vivan mis apegos a las personas que quiero, a mi familia, a las cosas de mi pasado, a mis recuerdos, a mis amigos, a mi trabajo, y a la vida!
Y el día que no estén, pues habrá que levantarse y seguir, pero mientras tanto yo vivo muy feliz apegada a todas esas cosas.
Y el que quiera “apegarse” conmigo estupendo, y el que no quiera “apegarse” pues no pasa nada, pero se privará a sí mismo de mi amor incondicional y mi compañía, y eso si que mata la creatividad, ja, ja, ja, ja, ja
A ver si sois capaces  de convencerme de lo contrario…

FLOTAMOS, NADAMOS O NOS SALIMOS DE LA PISCINA?

A mi esto de ir de vez en cuando a curar cuerpo y mente al Talasoponiente no sabéis todo lo que me da de sí.
Además de los beneficios que tiene estar metida horas entre agua a distinta temperatura, disfrutando de múltiples sensaciones, le tengo que añadir todo lo que me aporta para mis reflexiones.
Hoy os cuento lo de la piscina de corrientes
Alrededor del jacuzzi, hay una piscina redonda. Se llama Río contracorriente y es eso precisamente, un río en el que unos chorros  provocan corrientes que te arrastran en círculos.
Pues bien, cuando estás dentro, si te dejas llevar, resulta muy placentero porque sientes que flotas, y avanzas, suavemente, sin esfuerzos, boca arriba, flotando, sintiéndote ligera, etérea, en silencio, en completa paz.
Si decides nadar entonces encuentras que vas muy rápido, resulta fácil, sólo dar una brazada te hace ir a toda velocidad, pero puede ocurrir que en el camino arrolles a otros que van disfrutando de flotar sin mas.
Y cuando quieres salirte de la piscina, has de nadar contracorriente.
Eso si que supone esfuerzo, aunque al final lo consigues claro, si no estaría escribiendo el post desde allí.
Algo parecido nos ocurre con nuestras experiencias vitales.
Hay momentos en los que uno sólo puede o sólo quiere dejarse llevar, suavemente, con la corriente, disfrutando del paseo, sin preocupaciones, sintiendo que eres parte del agua.
En otros muchos decides avanzar muy rápido, porque el objetivo lo requiere, tomas decisiones sin pensarlas demasiado, pero corres el riesgo de atropellar a otros que nadan mas despacio. Estos momentos son los de más vértigo porque a gran velocidad te pierdes muchas cosas por el camino, pero también son los que nos estrujan por dentro y con el tiempo los recordarás como los verdaderamente emocionantes de tu vida.
Y luego quedan aquellos otros en los que te cansas de dejarte llevar o de avanzar rápido con vértigo y nadando contracorriente decides salirte porque te das cuenta de que estás girando en círculos y no te lleva a ninguna parte.
Resulta duro salirse, has de agarrarte al  borde y nadar con fuerza.
Exhausto pero satisfecho logras tu objetivo.
Y ahora ¿qué hacemos?
¿Nos dejamos llevar, nadamos para ir más rápido o nos salimos?
Pues dependerá de lo que queramos conseguir.
Es placentero flotar, pero si nunca cogemos velocidad no sabremos lo que es el vértigo, y cuando nos cansemos de nadar en círculos, el instinto de supervivencia y el trabajo duro nos sacarán de la piscina.
Una vez conseguido, sólo queda darnos una ducha y a casita.
La vida sigue girando y el río también y cada uno de nosotros decide a qué piscina se tira, si nada, o disfruta dejándose llevar, y cuándo es el momento de salirse.