AMANECÍ

Amanecí al tenerte entre mis brazos.

Amanecí a la vida que me llenó de gotas de rocío

entre mis muslos tibios donde habitas

como ermitaño celoso en su retiro.

Y habitas

en cada poro de mi piel aunque te vayas.

Dormitas entre los lunares de mi espalda.

Yaces vivo en las caricias que prodigas

y yo contemplo ese milagro callada,

tan atenta a todo que hasta olvido

que tienes que volver a irte mañana.

Y escribo un poema en cada encuentro

única manera de sellar

un momento

en el que ambos,

llegamos en éxtasis al cielo.

ANA FERNÁNDEZ