UN PEQUEÑO GESTO

Bajar al centro en coche un sábado de tarde es una auténtica delicia, poco tráfico, sitio para aparcar, en fin, un lujo. Menos si en el centro de la ciudad, ese sábado de esa semana, se celebra la media maratón. Las motos de la policía municipal ya debieron hacerme sospechar que algo raro pasaba, sin embargo aparqué y me fui a tomar café con una amiga. Una hora más tarde, al despedirla me doy cuenta de que la calle está cortada y que no podría salir con el coche porque estaban pasando los corredores de la media maratón de Gijón. En ese momento me acordé de que había una carrera.

El caso es que ya puestos a esperar, decidí tomármelo con calma y quedarme en la acera viéndolos pasar. Había transcurrido ya más de media carrera supongo yo, así que los que quedaban eran los que van más despacio, menos acostumbrados, los que sufren lo indecible. Si has sido corredor, valoras sobremanera el esfuerzo que supone correr veinte kilómetros seguidos, y el sudor que eso cuesta.

A mi lado, un señor de mediana edad, con su mujer, aplaudían al paso de los atletas, mientras charlaban entre ellos o con otros amigos. Por la conversación descubrí que su hijo participaba, aunque ya había pasado hacía rato. Aún así, ellos siguieron hasta el final animando a los que iban más rezagados, siempre con palabras positivas y aplausos, que se multiplicaban cuando pasaba alguien que iba muy despacito, con cara de estar sufriendo mucho.

Hubo varios de los corredores que ya estaban exhaustos y en lugar de correr, caminaban. Era en ese momento cuando el animador de masas redoblaba los aplausos y las palabras de aliento, recordándoles que sólo quedaban unos poco metros, y esto, que parece una tontería, hacía que los otros reanudasen el ritmo corriendo, con una sonrisa.

Mi reflexión de hoy llega con los aplausos de mi compañero de acera y su mujer. En los más duros momentos de la vida, cuando ya piensas en abandonar, bajas el ritmo, quieres tirar la toalla, unas palabras alentadoras de alguien, pueden ser suficientes para que te levantes de nuevo y vuelvas a la carrera. Ese pequeño gesto, te anima a seguir adelante a pesar de la dificultad. Tener a ese animador que te alienta, que te aplaude, que valora tu esfuerzo, ayuda más que ninguna otra cosa en el mundo. Esa persona no hará la carrera por ti, ni moverá tus piernas, ni sudará tu sudor, pero está ahí para decirte —adelante, tu puedes— y con eso ya es suficiente para no abandonar.

Y por último, otra reflexión más, hoy va por partida doble.

Cuando pienses que ya no te quedan fuerzas, que no puedes más, que la lucha no tiene sentido, que todo se termina, no te engañes, siempre puedes un poco más, aún te quedan fuerzas y de la misma forma que los que iban caminando volvieron a correr, estirando el esfuerzo, todos podemos dar un poco más y seguir.

¡Adelante, ya queda muy poquito!

NOTA FINAL: Justo cuando le doy a botón «publicar», leo que uno de los corredores de esta carrera ha fallecido. Y yo, me quedo con el corazón encogido, entristecida, dando vueltas a mis reflexiones anteriores y pensando esta vez, si determinados esfuerzos merecen la pena…

EL VIERNES DE POESÍA CON…

A veces encuentro escritores y poemas y otras veces son los escritores y los poemas los que me encuentran a mi. Esta semana pasada Gervasio Alegría y yo, nos encontramos. Salmantino de nacimiento y asturiano de adopción, guarda en este rinconcito sus creaciones. Buceando por su blog Mi rincón creativo, hallé relatos grandes y pequeños y un poco escondidas encontré las poesías, poquitas pero preciosas, y como me gustaría que su autor nos regalase algunas más, os comparto hoy esta para darle un empujoncito que le haga despertar y ponerse a escribir.

 

DÉJAME EN TI

Déjame

que siembre en  la besana de tu corazón herido,

húmedo aún del aguacero de reproches,

mi cálida simiente de palabras,

temblorosas palabras

que gotean, brillantes por fin, tras la tormenta recién ida.

Déjame

estar en ti cada minuto de tus horas, de tus días,

cada instante de chispa en tu mirada

abrirme en tus entrañas como una flor inmensa de rocío,

invadir  tu corazón de nube

expandir mi ternura de lava por tus venas,

inundarte  de  silencios

y acampar

Déjame

aflorar en tu epidermis,

rozarte apenas,

erizarte,

sin que sepas si son mis yemas o mis labios

los que dibujan surcos en tu piel,

los que van abriendo la flor de cada escalofrío,

recorriendo cada rincón umbrío de tu geografía,

cada rompiente de  tus olas,

cada sima embriagante,

cada vértigo de sangre en el acantilado de tus huesos.

Déjame que borre de tus mejillas

las cicatrices oscuras de los desalientos

y que aprenda el sabor agridulce del perdón

al besar tus lágrimas mezcladas con las mías.

GERVASIO ALEGRÍA

 

 

 

 

DUDAS RESUELTAS

Hace unos cuantos días, mi querida Mayte de Mi cerebro inconsciente, publicaba un relato, Dudas, que como muchos de los que escribe, nos deja con la misma de cómo acaba la historia. A mi es que me pone muy nerviosa esto de no saber cómo termina el cuento, así que le pedí que me diese un final. Como casi siempre que abro la boca, la lío, esta vez no iba a ser menos y Mayte me pidió que el final se lo diese yo.

Hoy en su blog publica el final que yo le propuse. No siempre todos los finales son felices, o si, depende de cómo se mire.

¡Gracias Mayte!

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Todo empezó sin apenas darse cuenta. Unos cuantos comentarios en sus respectivos blogs, seguidos de muchas risas y al final un correo electrónico, que significaba un paso más allá.

El dio ese primer paso y de repente se había convertido en una carrera sin tregua. Al principio unos correos. Luego el intercambio de teléfonos seguido de horas de mensajes. Y en un abrir y cerrar de ojos se habían convertido en inseparables a pesar de la distancia. Cada pequeño acontecimiento de su vida diaria, cada anécdota, cada risa, eran compartidos de inmediato por el que estaba al otro lado de la pantalla del móvil. De ahí a las fotos, sólo hubo un paso más, y de eso a los sentimientos mezclados entre la amistad y el afecto con el amor incipiente, ya no hubo freno.

Decidieron que debían conocerse. Planes, nervios, cambios de última hora…

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Y allí estaban, uno frente…

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40 PREGUNTAS BY ANITA

Hoy os voy a desvelar unos cuantos secretos. No, no son míos. Hay secretos insondables, que deben permanecer ocultos para siempre, sin embargo, hay otros que debéis conocer. Algunos de ellos pertenecen a una de las personas más conocidas y a la vez desconocida en este universo WordPress. Como tengo esta mente inquieta, se me ha ocurrido formular cuarenta preguntas, esto no sé aún si se va a convertir en sección o se quedará en simple anécdota, pero me apetecía saber un poco más de algunos de vosotros que nos acompañáis en el camino blogger.

Para este experimento, tenía que escoger a alguien que desde el principio sabía que no me diría que no, así que después de varios sobornos, el bicho verde accedió a responderme.

A través de estas cuarenta cuestiones, sabemos que nuestro Chus lleva una vida tranquila, que toma pastillas para dormir, por eso se levanta tarde claro, que duerme solo, atentas chicas, que sólo con medio pijama, yo me imagino que serán los pantalones, pero eso no me lo ha confesado, que cree en el amor para toda la vida y que lo dejaría todo por Ella, por la que aún llora cada día en silencio. Que le gusta la montaña porque la arena de la playa le molesta, que no es capaz de escoger un libro o una canción porque le gustan muchos y que a lo único que le tiene miedo es al dolor. Podemos descubrir que para él, el éxito es ser buena persona, que le gusta el buen comer y que lo del blog y la foto del lagarto, que no es un camaleón, han sido una casualidad y que hace mucho que no tiene una cita. Todas estas cosas y unas cuantas más en cuarenta respuestas.

Os dejo el cuestionario completo para que saquéis vuestras propias conclusiones.

1-¿Por qué un camaleón?
¿Y por qué no?. Pero en realidad es un lagarto, estaba trabajando en él cuando me dedicaba al Photoshop y surgió lo del blog y ahí se quedo de avatar.
2-¿De dónde viene la pasión por la música?
Desde pequeño oí música… mi hermano fue disc-jockey, yo mismo también, una cosa llevo a otra.
3-¿Qué haces nada más despertar?
¿Abrir los ojos?. Ahora en serio, tomar una pastilla.
4-¿No puedes pasar sin…?
No se me ocurre nada sin lo que no pueda estar, las personas tenemos la mala costumbre de amoldarnos a las situaciones aunque duela.
5-¿Hay algo que te ruborice?
Creo que no, pero como yo no me doy cuenta…
6-¿Crees en el amor para toda la vida?
Sí.
7-¿Has llorado alguna vez en este año pasado?
Si no recuerdo lo que hice ayer, cómo quieres que recuerde algo tan concreto. Pero creo que no al menos de forma visible, aunque por dentro lloro todos los días.
8-¿Qué haces cuando estás aburrido?
Iba a decir algo soez, pero prometí serte sincero. Miro al techo, cosas así, en fin lo que todo el mundo supongo.
9-¿Qué desayunas?
Casi nunca desayuno porque me levanto muy tarde, cuando lo hago suele ser un café con galletas o similar.
10-¿Por qué es un blog de rebote?
Porque un día me llegó un mensaje de Microsoft diciendo que cerraba el espacio que tenía no se dónde (y del que yo no tenía ni idea), pero que podía seguir en WordpPress. Así surgió el blog, sin pretenderlo, y ya va para seis años…
11-¿Duermes del tirón?
Generalmente si, tomo una pastilla para dormir.
12-¿Dónde compras el pan?
No compro pan. Cuando lo hago suele ser en un supermercado nacional del que no diré el nombre porque no me pagan.
13-¿Quién debe cambiar el rollo de papel higiénico, el que lo va a usar o el que lo termina?
El que lo termina, sin duda.
14-¿En qué lado de la cama duermes?
Antes en el derecho, ahora en el izquierdo o espatarrao que para eso duermo solo.
15-¿Usas pijama?
Si y no o mitad y mitad.
16-¿Querer es poder?
No. A veces por mucho que quieras no se puede.
17-¿Lo dejarías todo por??
Por la que lloro todos los días por dentro.
18-¿A qué le tienes miedo?
Al dolor, no se me ocurre otra cosa.
19-¿Cuál es tu mejor hora para el sexo?
¿Hay mejor hora para el sexo? pero reconozco que un buen polvo mañanero… a la hora de la siesta… ¡qué coño, a cualquier hora!
20-¿Eras buen estudiante?
Del montón, quizás un poco por encima de la media, supongo.
21-Si no te dedicases a lo que te dedicas, ¿qué serías?
Me gusta dedicarme a lo que me dedico, a la vida contemplativa… contemplar obras, chicas guapas… esas cosas de señores mayores.
22-¿Confesarías una infidelidad?
Supongo que sí, no podría vivir con secretos.
23-¿Perdonarías una infidelidad?
Depende, pero creo que también.
24-¿Cuánto hace que no tienes una cita?
Buffff, creo que no habías nacido todavía 🙂
25-¿Qué haces los Domingos por la mañana?
Ir a misa no. Lo mismo que todos los días, para mi son  todos iguales.
26-¿Hay algo que no soportas en una pareja?
Pequeñas cosas, como que termine el papel higiénico y no lo cambie.
27-¿Uno es de donde nace o de donde pace?
De los dos, no creo que sean excluyentes. Me siento muy a gusto en dónde vivo pero la tierra natal siempre tira, tienes tus recuerdos de cuando eras pequeño y eras feliz y sin problemas, aunque ahora ya no conozcas a casi nadie y donde uno jugaba ahora haya un edificio o pase una carretera.
28-?Cuál es tu mayor locura de juventud?
Irme de casa.
29-?Has estado enamorado?
Sí.
30-¿Qué es para ti el éxito?
Nunca me lo planteé, pero creo que nunca he defraudado a quienes me quieren y dicen de mi que soy buena persona, eso para mi ya es un éxito. Tenías que haberme preguntado qué es el arte, entonces te habría contestado que morirme de frío.
31-¿Te quedan sueños por cumplir?
No. Al menos no que se me ocurran ahora.
32-¿Cuál es tu libro favorito?
Hay tantos…
33-¿Y tu canción?
Lo mismo que lo anterior.
34-¿Sabes bailar?
Me defiendo. En mi época o bailabas o sujetabas la barra del bar, cuando me cansé de sujetar la barra y las hormonas comenzaron su trabajo empecé a bailar.
35-¿Cómo te ves dentro de 10 años?
Con 10 años más o muerto. Es lo que hay y lo tengo asumido.
36-¿Si pudieras cambiar algo de tu pasado, qué sería?
Algo habrá, pero ahora no caigo.
37-¿Fabada o tortilla?
No son excluyentes y soy de buen comer, mi sobrepeso me delata, pero quizás más tortilla. Como información adicional aporto que no me gusta demasiado la sidra.
38-¿Carne o pescado?
Como lo anterior, aquí las dos cosas.
39-¿Mar o montaña?
Montaña. El mar me gusta pero pisar la arena me molesta, aunque disfruté mucho en la playa de Rodiles.
40-¿Qué harías si supieses que te quedan seis horas de vida?
Ya estoy bajándome los calzoncillos y buscando a una persona de sexo femenino que comparta la misma idea. De irme que sea a lo grande.

Gracias Chus

 

EL VIERNES DE POESÍA CON…

Si estábais pensando que sólo sabía escribir de política, estáis equivocados. Si creéis que se levanta cada mañana a leer la prensa para luego destripar altos cargos en sus entradas, erráis de parte a parte. Aunque es como el abuelo cebolleta y de vez en cuando nos cuenta la batalla de que en otro tiempo escribió poemas de amor, en este caso no es una batallita si no que es completamente cierto, y aunque se niegue, se resista, no quiera ni a tiros, de vez en cuando se le escapa algo como esto y nos deja a todos con la boca abierta y el corazón galopando.

Creo recordar que en algún momento me hizo una preciosa dedicatoria, pero por más que le he buscado no logré encontrarla. Antonio ya sabes que me falla la memoria, si esto que cuento es cierto, hazme el favor y búscamela.

Sin más os dejo con esta preciosidad de texto que nuestro querido Icástico le dedica a su media naranja y que nos da una pequeña muestra de lo que algunos, que no se llaman poetas aunque en su interior anida uno, son capaces de hacer.

PARA ELLA

Te llamo mi Vida aunque no quiero posesiones que laten. De tus latidos adoro la melodía sincera que he aprendido a interpretar. Te llamo mi Vida como otros dirían mi tesoro. He dejado de buscar el mío porque el tiempo a tu lado ya es oro. Te llamo otras muchas cosas y siempre entiendes a la primera a pesar de que las pronuncio con el corazón.

No es rutina recibir tus besos todos los días y las miradas que crees que no veo y noto cómo me envuelves con ellas. A veces choco adrede con la trayectoria que le marcan tus ojos porque el parte de accidente es una sonrisa, el lazo que faltaba al paquete.

Preguntas, tras mis paseos, si había mucha gente en la calle y te informo de cómo estaba pero nunca añado que me da igual la gente si entre ella no te encuentro; toda la gente eres tu sola. Todo el bullicio eres tú, aunque permanezcas en silencio. Nunca añado que la acera parece incompleta hasta que la acarician tus suelas, que tiembla, como yo, ante tus andares aunque no lo notes. La calle se transforma en avenida, parque o rotonda cuando la transita tu cuerpo, sobran guirnaldas y lucerío. Cederte el paso alegra el día.

Mi patria es tu cuerpo, la bandera tu sonrisa. Eres mi Geografía, tienes cabos y golfos, litoral y montaña y profundidades en la que me sumerjo cuando me canso de explorarte con la mirada y las manos. Sobre ti me deslizo y surfeo.

Mar de bondad también. A veces me celo porque solo sabes pensar en todos aunque viviendo a mi lado soy único. Eres brisa, eres aire, nunca huracán, nunca tormenta. Siempre Libra. Siempre justa, aunque disimulas bien cuando me convierto en yonki…de tus besos. Tus caricias no son gratis, ni a granel, pero tienen Denominación de Origen.

En la salud o en la enfermedad nunca falta tu verdad, que es estar ahí, detrás de un te quiero. Aunque te lo diga yo mil veces no conseguiré empatar, pero, por si acaso, te quiero.

ANTONIO

TRY EVERYTHING

¿Os habéis dado cuenta de todos los mensajes negativos que escuchamos o emitimos a lo largo del día?

A mi me hacía falta una tarde en el parque, haciendo nada, mientras mi hija juega, para darme cuenta de esto. Os lo recomiendo encarecidamente, ni libro, ni revista, ni portátil, ni teléfono, solo observando. Este era uno de mis deportes favoritos hace tiempo, porque se puede aprender mucho de la naturaleza humana en ese momento de vida contemplativa.

El caso es que lo que escuché, lejos de animarme el día y relajarme, me dejó la moral por los suelos. Padres atendiendo a sus hijos, pasando un rato de diversión en el parque, convierten el rato de relax, en una retórica de sentencias, a veces sobre ellos, a veces sobre cualquier tema, que desmotivan, que son pesimistas, y lo peor de todo es que los niños hacen lo que ven, aprenden imitando y es descorazonador pensar que esos pequeños, de entre dos y diez años más o menos, lo que escuchan de sus padres son, una tras otra, frases negativas.

—Si te subes ahí, te vas a caer,—vamos a tener que marchar porque con esas nubes tan negras seguro que llueve, —como llueva fijo que se me moja la ropa, —por ahí no te metas que te vas a hacer daño…

Podría seguir porque la lista era enorme. Los progenitores acompañando a sus retoños eran numerosos y entre los que tenía más cercanos, a los que escuchaba con claridad, no hubo ni uno solo que dijese a su descendiente una frase motivadora, positiva, de refuerzo, ni uno.

No nos damos cuenta pero esa negatividad, se la transmitimos a los pequeños, y no solo son frases, son actitudes vitales, eso se extiende, es contagioso, como una plaga, si uno se queja y protesta, el otro lo hace más y mejor. No digo que les enseñemos que todo es sencillo, feliz, carente de peligro, pero es que les ponemos el moratón y la tirita antes siquiera de que se hayan caído.

—Súbete poniendo toda la atención en lo que haces y si te caes yo te ayudo.

—Aprovecharemos todo el tiempo posible en el parque y puede que ni siquiera llegue a llover.

—El próximo día antes de venir al parque tenderé dentro la ropa para no tener que irme corriendo.

—Si te metes por ahí agáchate bien y conseguirás salir si lo haces con cuidado.

Podrían ser algunos ejemplos para cambiar las frases anteriores.

Creo que es importante desterrar un poco el «no puedes» y empezar a usar el «inténtalo de nuevo», dejar de lado el pesimismo, el sentimiento de que todo es adverso, perjudicial, e intentar sustituir esas expresiones que acaban pesando como lápidas, no solo en nuestra prole, sino en cada uno de nosotros.

Esto me recordó a una madre, que para reforzar la autoestima de su hija, y de paso darle seguridad y amor, cada día le escribía en el plátano que llevaba al colegio una frase motivadora. La niña no podía esperar a la hora del recreo para leer la lección que su madre le dejaba escrita y se levantaba por la noche a ver lo que le había puesto. Sus amigas esperaban a que ella lo sacase de la mochila para leer a diario lo que ponía, hasta su profesora le hizo fotos a la fruta. No eran grandes retóricas, apenas unas palabras valorando aspectos de su personalidad, deseándole un buen día y un te quiero al final. A menudo la frase era tan reveladora para la mamá como para su hija, porque le hacía pararse a pensar en las palabras escritas y se las aplicaba a sí misma.

Eso es lo que debemos buscar, motivar, animar, valorar, a los niños y a nosotros mismos, y poco a poco ir desterrando esas frases inofensivas, pero negativas que usamos a diario, cambiándolas por otras que significan lo mismo si, pero dicho de otra manera. Porque esas palabras se quedan en el subconsciente, y van acumulándose, pasando a formar una costra que nos desluce, que nos apaga, y no deja que brillemos en todo nuestro esplendor.

Os propongo que me regaléis una de esas frases negativas que usáis cada día y podemos intentar cambiarla por otra incentivadora y estimulante.

 

 

 

 

JÓVENES DE MENOS DE…

Es de bien nacidos, ser agradecidos.

Y esta entrada es un agradecimiento.

Aquellos que me leéis con asiduidad, sabéis que desde estas reflexiones al borde de los cuarenta, siempre he defendido que no hay una edad para cada cosa, que esto de cumplir años es una bobada como otra cualquiera, si dentro de cada uno habita un niño en continuo aprendizaje, que no debemos dejar de hacer todo lo que nos apetezca, por mucho que digan que ya tenemos una edad.

Bien, pues este fin de semana en un cruce de comentarios blogueros con José Ángel Ordiz, he descubierto que ofrece una curso on line para jóvenes escritores. Lo que pasa que cuando yo ya me estaba frotando las manos pensando en inscribirme en  dicho curso, me doy cuenta de que es para menores de veinticinco años, se ve que los mayores de esa edad ya no somos jóvenes. Superado el disgusto inicial, me dispongo a consultarle a José Ángel, si va a haber un curso para maduritos, que con el chasco que me acababa de llevar me había metido entre pecho y espalda una tableta de chocolate e iba camino de la segunda, y argumentando que algunas de las obras  escritas más famosas, fueron creadas por autores de más de cuarenta años, algunos más de sesenta. Mi madre siempre me dijo que se gana más pidiendo que dando y a mi, parece que me hizo la boca un fraile, porque esto de  pedir se me da de maravilla.

Y aquí viene mi segunda sorpresa de la tarde, José, muy amablemente se ofrece a interceder con las altas esferas para darme el placer, a mi y a todos aquellos que quieran aprender a escribir, de participar en el preciado curso.

Ni veinticuatro horas han tardado él y las altas esferas en escuchar mi petición y por supuesto acceder al cambio de criterio por edad. Así que aquí me tenéis, agradeciéndole el gesto, la escucha de mi petición, el cambio, y la ilusión que me ha hecho que vuelvo a ser joven otra vez.

Lo dicho, nunca es tarde, si queréis aprender a escribir relatos o novela corta, os animo a inscribiros, tenéis toda la información aquí, gratuito, on line, con horarios flexibles y con el lujo que da contar con maestros como José Ángel Ordiz o Juan Re Crivello.

¡Si es que con personas tan estupendas, da gusto cumplir años!

EL VIERNES DE POESÍA…

Lo bueno si breve, dos veces bueno.

Eso pensaba yo al leer el poema de este viernes. Lo que pasa que todos los poemas que escribe María Míguez son increíbles, los breves y los no tan breves.

El aderezo que hace que rocen la perfección son sus dibujos.

El blog de María está entero lleno de arte, poemas, dibujos, pinturas y con un diseño sencillo, delicado, elegante, que invita a recorrerlo despacio disfrutando del paisaje.

Os recomiendo que lo visitéis.

En cuanto al poema de hoy, que es un haikiño, no sé si me gustan más las letras o la ilustración, y esta vez me he permitido coger su dibujo en lugar de una de mis fotos habituales para que lo comprobéis por vosotros mismos.

Feliz viernes.

 COMO UNA LOBA

No es un reproche
pero aúllo en la noche
y no me oyes.

María Míguez

EL VIERNES DE POESÍA CON…

Y así como quien encuentra un pajarito en la calle, como un niño perdido, con la ternura de un primer amor, así es como me suena a mi esta poesía. Hay muchos poetas fabulosos en este mundo bloguero, pero a veces me encuentro textos tan bonitos y tan tiernos como este que me ha enamorado. Es de un blog que acaba de nacer, o no, pero que solo tiene dos entradas, y las dos son joyas de las que ya no se encuentran, vestidas como un día de fiesta, tan frescas, tan tiernas, tan cálidas e inocentes me suenan.  Ambulante poesía a través de su autor nos regala este te quiero tan especial que no puedo si no compartirlo.

TE QUIERO

Te quiero, así le dije.
Se lo dije sin mirarla a los ojos.
Seguido de eso, un temblor nervioso,
Que pedía a gritos salir corriendo.
Te quiero, así le dije.
Bajo un cielo gris como mis miedos.
Seguido de eso, su sonrisa nerviosa,
Que pedía a gritos un par de besos.
Te quiero, así le dije.
Mientras desaparecía el gris del cielo.
Seguido de eso, nacía el peor de los silencios,
Que pedía a gritos de verdad decirle te quiero.

-Andre

 

DIARIO DE TRIANA VII

 

Llovía a mares, y el frío otoñal calaba los huesos.

Salí a por un poco de leña, que guardaba bajo el porche de madera, para la chimenea. Tiritando cogí unos troncos gruesos y un par de piñas que usaba para encenderla como había aprendido de mi madre, siendo aún muy pequeña, cuando vivíamos en la casa del pueblo. El ritual de encender la cocina nos acompañaba cada mañana, arrimaba una piña que calentaba en el fogón de gas y cuando ésta se encendía, la introducía en la cocina, apoyaba sobre ella otra piña más y rodeándola unos pequeños trozos de madera.

Entré en casa, me descalcé y me arrodillé delante de la chimenea. Cogí un encendedor que siempre guardaba en la repisa que la enmarcaba y empecé el ritual, las piñas, los pequeños trozos de madera…Era necesario esperar unos minutos para que el fuego prendiese bien la madera, y los aproveché para poner música, Alison Moorer empezó a cantar country llenando de nostálgicas notas la estancia.

Llené la chimenea de troncos. Cogí mi libro favorito y mi mantita. El sofá frente al fuego y la mullida alfombra enmarcaban el cuadro perfecto para la tarde de noviembre.

La paz de la lectura y el calor  provocaron que me quedase dormida, tras largas noches de insomnio no era muy difícil.

No le escuché llegar, ni abrir la puerta, ni arrodillarse a mi lado sobre la alfombra. Me contemplaba con brillo en los ojos, enmarcado por la luz de la chimenea, acercándose para besarme cuando empezó a sonar A soft place to fall.

-¿Bailas preciosa?

-Por supuesto.

La manta resbaló del sofá al suelo cuando cogí la mano que me ofrecía para bailar.

Estrechó mi cuerpo en sus brazos, la mano en mi espalda, abierta, notando cada uno de mis músculos con los dedos, provocando una descarga eléctrica con el contacto largamente esperado, al tiempo que empezaba a mecerme al ritmo de la música. Cerré los ojos y floté.  Nuestros cuerpos pegados, rodeados por el calor sofocante del fuego, no sé si de la chimenea o de nuestro fuego interior debido al deseo acumulado durante la ausencia.

Inclinando mi cabeza sobre su hombro acerqué más mi cuerpo, entrelazando las piernas en el baile lento, notando su deseo por mi en cada movimiento, sintiendo sus latidos en mi pecho. Subí mis brazos alrededor de su cuello, estirándome para poder besarle. Mis labios en los suyos, mi lengua invadiéndole mientras sus manos recorrían ya sin censura la parte baja de mi espalda.

Mis manos bajaron a la cintura, buscando el final del jersey que fui subiendo hasta quitárselo, dejando su pecho al descubierto para posarlas justo en él y entretanto le besaba con mimo a la vez que las manos seguían su recorrido esta vez quitando el cinturón y desabrochando botones. Sus gruñidos me mostraban el camino indicado. Le empujé al sofá, dejándole ahí sentado mientras me desnudaba al ritmo de la música. Su media sonrisa y los ojos entrecerrados hicieron que me enamorase más si cabe.

-Te he echado de menos

-Ven aquí, me susurró.

Y fui… y me senté sobre él, en el sofá que había permanecido tanto tiempo con mi sola presencia y que ahora soportaba dos cuerpos en llamas consumidos por horas de esperas, de ausencias, de deseos contenidos, de amor a distancia. Los suspiros se mezclaron con la música, el calor del fuego con nuestro calor. Allí permanecimos hasta que se hizo completamente de noche.

-Bienvenido a casa.