CORRER ENGANCHA

“El día de hoy era como para tirarse por la ventana, la peque tiene días y hoy era uno de ellos. Los que tenéis nenes me entenderéis perfectamente.
Entonces cuando ya la cosa era como para colgarse del palo mayor, a eso de las nueve, pienso: ¡Madre mía, que ganas de correr y no parar hasta Marte! Y sólo se me ocurre meterla en la cama y salir a correr.
A mitad de camino entre mi casa y la playa, ya me di cuenta de que aquello no era para mi, pero como había mucha gente por la calle, me aguanté y seguí corriendo, tenía que llegar por lo menos a la arena.
Y preguntándome: ¿Tú para qué demonios corres si no te persigue nadie?
Cuando por fin llegué a la arena, me senté al borde del mar, con los pulmones que se me salían por la boca y mientras me recuperaba pensaba:
– La gente que corre tanto,¿ por qué lo hará?, ¿Para estar en forma?, ¿Para huir de algo?, ¿O para llegar a alguna parte?.
Y en ese momento me dí cuenta de que yo corría para llegar a ese sitio exactamente, allí estaba mi meta, sentada al borde del mar, con el ruido del agua y a solas con mis pensamientos, completamente relajada y tranquila.
Luego me levanté y caminé despacio por la orilla, paseando, sin correr, disfrutando del momento de paz y soledad. Hacía mucho que no tenía un momento así. De vez en cuando necesitamos esos momentos para reencontrarnos a nosotros mismos.”
Esta reflexión la escribí hace unos cuantos meses, y hoy, después de todo ese tiempo, tengo que rectificar, que además es de sabios, y puedo decir, que ahora corro por lo menos cuatro veces por semana, y que ya encontré cual es mi motivo.
Dicen que correr es cosa de cobardes, pero para mi, es una manera de liberar tensiones, de dejar atrás malos pensamientos, de sentir que vale la pena esforzarse. Descubrí que tengo un instinto de superación infinito, y que aunque siempre he pensado que no era una persona nada perseverante, resulta que si que lo soy. Y si señores, correr engancha, y mucho!!!!