DESCUBRIR PERSONAS

Un día te encuentras con alguien que conoces, que hace tiempo que no ves, y con quien nunca te ha unido nada especial, salvo una relación cordial de conocidos. Y ese día, por una conjunción astral, del destino, del sabe Dios qué, una frase, una mirada o un gesto, hace que te des cuenta de que, sin saber  por qué, estáis en armonía, y fluye entre los dos una comunicación que antes no había, y que ahora de repente te apetece contarle tu vida en verso.
A mí, últimamente, esto me pasa muy a menudo, y estoy encontrándome con personas del pasado con las que estoy teniendo ese tipo de sensación. Yo lo llamo, descubrir personas, porque aunque ya las  conocía, no me unía nada especial con ellas, y ahora después de los años, descubro que sí que nos une algo.
Esta semana, me ocurrió esto con alguien, y todavía estoy pensando, cómo es posible que hace tiempo no me diese yo cuenta de que podía tener una relación estupenda con esa persona. Me ha demostrado, sólo con unas pocas palabras, que es alguien  en quien puedo confiar, con quien me puedo reir, y que si necesito un hombro para llorar, también estará ahí.
Será que con el tiempo, en lugar de pasar por alto el interior de las personas, y fijarme sólo en la fachada, he decidido que quiero conocer más, sin importarme el envoltorio, y como si de un sobre-sorpresa se tratara, lo desenvuelvo con cuidado, y cuando miro dentro, con la curiosidad que da no saber lo que te vas a encontrar, a veces descubro que lo que pensaba que sería sólo una baratija, es una joya en toda regla.
¡Me encanta descubrir personas!

BASURILLA

¿No os ocurre muchas veces que cuando estáis limpiando las casa, vais recogiendo pequeñas cosas desperdigadas, por los rincones, que son para tirar?
Una horquilla oxidada, un trozo de plástico de un envoltorio, una etiqueta de algo que se acaba de estrenar. Los que tenéis nenes seguro que me entendéis, que dejan todo lo menudo tirado por cualquier parte, y os lo vais metiendo en el bolso del delantal, o de la chaqueta de andar por casa, para tirarlo todo luego a la basura. Luego no os acordáis de tirarlo y cuando os volvéis a poner la chaqueta, tiene el bolso lleno de basurilla.
A mi eso me pasa cantidad de veces, y en ocasiones algo que tenía que haber tirado aparece de repente y hasta le encuentras utilidad.
Hay muchos momentos en que eso nos pasa también en la vida.
Deberíamos tirar alguna cosa a la basura y de repente un día sigue ahí, guardada en nuestra memoria, y aparece de repente para que le encontremos una utilidad. 
Y entonces nos damos cuenta de que deberíamos tirar las cosas en su momento, porque si no, con el tiempo, volverán a aparecer y hasta les  encontraremos algún fin, o tal vez nos demos cuenta de que realmente no servían para nada y eran puritita basurilla. Asi que ya sabéis, rebuscad bien en los bolsillos y tirar todo lo malo que luego lo mismo vuelve

QUIÉN QUIERE SABER LO QUE OCURRIRÁ MAÑANA

¿Qué es lo que nos hace a veces tomar un camino u otro en la vida?
Tomamos uno que pensamos que es el correcto y a la vuelta de los años nos damos cuenta de que ese no era.
Pero, ¿cuál era el correcto en realidad?
¿Es posible que vivamos varias vidas? Tengo la sensación de que me ha tocado vivir unas cuantas diferentes.
¿Es el destino el que nos dirige hacia el final o somos nosotros los que determinamos con nuestras decisiones lo que ocurrirá en ese final?
Yo prefiero pensar que el destino nos tiene preparadas las sorpresas y que todo lo que tenga que ser, será.
Así, declino toda la responsabilidad de lo que pase en un caprichoso orden natural. Porque si tengo que pensar que mi vida está determinada única y exclusivamente por mis decisiones, me asustaría en muchos casos el resultadony la sensación de haber desperdiciado el tiempo en ocasiones, no me dejaría vivir lo que me quede.
Prefiero pensar que no he perdido el tiempo, porque lo que soy ahora está determinado por las cosas que he vivido.
La intriga de lo que el destino me tiene preparado, son las mariposas en el estómago que alimentan mi alma cada día.

Ana Fernández Díaz

DEDICATORIA

Tengo una amiga que siempre me dice que la época más feliz de la vida es cuando uno está enamorado, pero que a ella no le gusta nada porque le dan “ganas de vomitar”.
Es lo que comúnmente llamamos “mariposas en el estómago” pero en grado superlativo!
Es decir, que no son unos simples nervios cuando vas a ver a la persona que te los provoca, si no que es una especie de nudo que no te deja respirar, y que te provoca la sensación de que si respiras hondo, echarás la comida.
Eso, yo sé que no le ocurre a todo el mundo, sólo a las personas que nos dejamos llevar mucho más por la pasión  que por la razón. Y como somos muy pasionales en todos los sentidos, todo lo que nos afecta sentimentalmente, se refleja en nuestro cuerpo de una u otra manera. A unos les dan ganas de vomitar,  a otros les sale algo en la piel que se llama rosácea, a otros les salen granos…en fin, hay para todos los gustos.
Y claro, en lugar de alejarnos del causante de nuestros males, decidimos que lo que no te mata, te hace más fuerte, y seguimos adelante a pesar de ellos.
Pero como todo en esta vida tiene un principio y un final, pues resulta que todo se acaba, y las mariposas y todo lo demás a veces dejan paso a otras sensaciones, maravillosas también, de amor, cariño y complicidad, en fin, esas cosas, y todo se vuelve tranquilo y sencillo, y los nervios se terminan y llega la calma. Otras veces dejan paso a la nada, que también ocurre.
Pero con el paso del tiempo, termine como termine,  en algún momento, llegamos a añorar esas sensaciones incontrolables.
Esta reflexión va dedicada a una amiga mía que vive esas sensaciones muy intensamente ahora, y se la dedico, además de porque se lo he prometido, para que aunque pasen muchos años, y todo se vuelva tranquilo y sencillo, sea capaz de encontrar en cada día un motivo que le vuelva a hacer sentirse igual que ahora, que no se le quiten nunca las mariposas del estómago y que sea capaz de recordar, los motivos que se las provocaban.
 Porque esas sensaciones, con el tiempo, se pierden, y si no te esfuerzas mucho, ya no vuelven….