EL CUENTO DE LA PRINCESA

Hace un tiempo cayó en mis manos este vídeo que os pongo más abajo.

Es un poco largo pero merece la pena que lo veáis.

Se titula NO DUELEN SOLO LOS GOLPES, y Pamela, su protagonista nos cuenta su experiencia de una manera muy gráfica. Me impacta la historia, la fuerza de Pamela, la manera de contarlo. Me impactan las reflexiones a las que me lleva este vídeo, y lo único que puedo añadir es que hay muchas maneras, más sutiles, que aquí no cuenta Pamela, pequeños gestos diarios, frases sin intención o con ella, que una tras otra esconden la esencia del machismo. Y que debemos estar muy atentos porque esto, todo esto, lo estamos transmitiendo a nuestros hijos, y si no lo evitamos, la historia se repetirá cada día.

¡Y se repite eh!

Esto que ella cuenta lo vemos a diario en los adolescentes, bueno y en los que no lo son también…

Este verano, sin ir más lejos, tuve la ocasión de presenciar una escena en la playa, que para aquel que sólo va a tirarse a la toalla y criticar al vecino, pasaría desapercibida, pero para mi, que estoy atenta a todo lo que me rodea, me impactó profundamente.

Dos parejas de jóvenes, de unos dieciocho, quizás más. Muy chulitos y gritones ellos, muy guapas y sumisas ellas. Bromas y risas, que a mi ni puñetera gracia me hacían porque resaltaban esa esencia de machito que puebla determinada juventud. Una de las parejas decide ir al agua, el otro chico también se anima pero su rubia acompañante le recuerda que ya le había dicho al salir de casa que no se iba a bañar. El novio en cuestión le dice que si ella no va, el tampoco saldrá esa noche. Mi cara es un poema y espero la reacción de ella, que empieza a dar varias explicaciones, entre las que se cuenta que no quiere mojarse el pelo. Y su adorable acompañante, con voz muy bajita, para que nadie le escuche, empieza a susurrarle palabras, de esas que no intentan convencer a base de amor y respeto. No eran esas no… Eran esas otras amenazantes, sibilinas, sin voces, pero que hacen más daño porque maltratan desde dentro, mientras que ella sigue dando explicaciones de su negativa a ir a bañarse, hasta que llega al borde de las lágrimas de pura impotencia.

Por favor, que le mande a tomar por el culo y se vaya a su casa —pensaba yo—. Ella muy digna se levanta, y con toda su chulería le contesta —vale, pero el pelo no me lo mojo— y se va a bañar convencida de que se sale con la suya. A mi solo me apetece cogerla y decirle que si va al agua, está perdida, que si le «obedece» esta será la primera de muchas otras, que no vaya, que le deje, que salga con sus amigas esa noche y mande a la porra al imbécil ese que la obliga a ir al agua solo porque a él le apetece.

Y me quedo en la toalla, callada, con un nudo en el estómago, sin saber qué hacer…

Solo hubo algo que agradecí esa tarde. Mi hija, presenció la escena conmigo, y tuve la oportunidad de explicarle lo ocurrido con detalle. No os voy a poner lo que me contestó pero con el carácter heredado de su querida madre, os lo podéis imaginar. Me eché a reír y le pedí que jamás se dejase llevar por alguien así.

—¡No te preocupes mamá!

Ojalá me haga caso…

NO SOLO DUELEN LOS GOLPES

8 DE MARZO

Día de la mujer trabajadora.

Vaya por delante que a mi no me gusta celebrar este día, igual que no me gusta celebrar otros días que defienden derechos que yo considero innatos y que el simple hecho de celebrar hace que no se normalice.

Bueno pues esta mañana durante un debate con mi querido amigo Óscar acerca del feminismo, el machismo y las distintas maneras de definir la igualdad, resulta que llegamos a un punto en que voy al diccionario de la RAE para averiguar cuántas mujeres componen esta institución.

Mi sorpresa es mayúscula cuando en el apartado La presencia de la mujer en la RAE descubro que, si bien en 1784 María Isidra de Guzmán y de la Cerda fue admitida como Académica honoraria, a lo largo de toda su historia, las mujeres han sido rechazadas como miembros de tal institución.

Sesenta y nueve años después, Gertrudis de Avellaneda solicitó su ingreso y esto tuvo como consecuencia un largo debate que culminó con la prohibición de las mujeres de participar como académicas de número. Prohibición que se mantuvo hasta principios del siglo XX.

En 1912 rechazaron a Emilia Pardo Bazán, en 1928 y 1930 a Concha Espina, en 1928 admiten la candidatura de Blanca de lo Ríos pero no sale elegida, igual que ocurre con María Moliner en 1972. Casi trescientos años después de su fundación, en 1978, una mujer, Carmen Conde,  ejerce por primera vez el cargo de Académica de nombre en el sillón con la letra K.

Esto en una institución que se dedica a la regulación lingüística de los territorios que componen el mundo hispanohablante.

Será que durante esos trescientos años las mujeres no tenían nada que decir…

Largo camino recorrido.

Hoy no hay reflexión. Cada uno que haga la suya propia.

Ah, se me olvidaba, de los cuarenta y seis miembros que la componen, las mujeres ocupan ocho sillas!