SOBRE FÁBULAS Y OTRAS HIERBAS

Cuenta una fábula de Esopo que un avaro, vendió todo lo que tenía y más para comprar una pieza de oro.

Con la intención de no perderla, la enterró al lado de una vieja pared y cada día iba a observar el sitio para asegurarse de que seguía allí.

Un vecino que observó la escena a diario, se acercó para averiguar lo que escondía y descubriendo la pieza de oro la robó.

Cuando el avaro regresó al sitio en el que guardaba su tesoro descubrió que faltaba y lloró amargamente su pérdida.

Entonces otro vecino enterándose del motivo de su desdicha le dijo:

-El caso no es tan grave. Coge una piedra, entiérrala y vete a verla cada día, imaginando que es tu oro el que está allí enterrado. El efecto será el mismo ya que de por sí nunca harías ningún uso de él.

MORALEJA: Valora las cosas por lo que sirven, no por lo que aparentan.

Y aquí va mi reflexión.

Nos pasamos la vida dando valor a cosas materiales que en la mayoría de los casos, no usamos y no necesitamos.

Cuando las perdemos, lamentamos lo que teníamos sin preocuparnos de si realmente tenían el valor que les dábamos.

Estas vacaciones he aprendido muchas cosas, y una de las más importantes —que como casi siempre viene de la mano de personas a las que quiero mucho— es que cuando aprendemos a vivir sin lo supérfluo, cubriendo las necesidades básicas, pero dejando de lado todo aquello que no nos aporta valor moral, personal, espiritual, etc., es cuando realmente somos más ricos.

Y cuando de verdad llega la tan anhelada paz interior.

La mayor riqueza no es algo que podamos perder, sino lo que nos acompaña dentro de nosotros y que jamás nadie nos podrá arrebatar, la dignidad, la serenidad, la paz interior, la calma, la conciencia tranquila, el amor y muchos mas valores que no cotizan en bolsa, que no se pueden guardar en una cuenta bancaria, que no se declaran a hacienda, que no desgravan ni se devalúan.

¿Empezamos a valorar a las personas, su interior y sobre todo el nuestro?