MI VIERNES DE POESÍA

Un muro de frío granito

golpeado de un lado, por el oleaje de la playa

que gestaba una tormenta dispuesta

a descargar toda la furia empapando la arena.

De otro lado, un cuerpo de mujer apoyado

cubierto del calor de otro cuerpo

embistiendo como la marea,

empapándola a ella,

descargando esta vez

la tormenta perfecta.

ANA FERNÁNDEZ DÍAZ

DIARIO DE TRIANA XI

Aparqué el coche en batería, justo en la calle que conducía a tu apartamento. Enfrente, la playa, esta vez tu playa. La lluvia empapaba los cristales impidiéndome ver con claridad la calle desierta, de manera que decidí bajarme y pasear. Abrí el paraguas y descendí accionando el mando para cerrar el coche. Y en ese momento te vi. Allí, en la acera de enfrente, con la media sonrisa, esperando bajo la lluvia que en ese momento era fina y constante. Nos miramos, apenas unos segundos mientras yo cruzaba la calle. Recuerdo tu cara llena de emoción, y el gesto de tu mano, abierta, esperando la mía. No hubo beso, ni abrazo, solo mi mano, que sabía el camino y se deslizó en la tuya que la acogió mientras me susurrabas:

—No digas nada, déjame disfrutar de este momento.

Y supe que había llegado a mi hogar.

Caminamos a lo largo de varios metros, en silencio, acariciando el instante largamente esperado, y deseado. Miradas que decían lo que tanto habían callado, corazones latiendo fuerte en el pecho.

De repente empezaste a hablar, nervioso, contando mil cosas a la vez, y yo solo pude mirarte enamorada al tiempo que te paraba y cerraba tus labios con un beso.

Por fin estábamos juntos de nuevo. No sé cómo entramos en el portal, ni en tu casa, solo recuerdo mi mano acariciando tu cara, tu pelo, tus manos, y la urgencia por tener tu piel en la mía.

—Déjame que acaricie tu piel, solo eso— pediste.

Lentamente —como siempre me dices— me quitaste la ropa, de pie, mis manos temblaban desabotonando tu camisa, y unimos nuestro pecho, por fin, las pieles erizadas, se tocaban después de tanto tiempo.

—TriAna, quiero guardar tu olor dentro de mi, dijiste mientras te arrodillabas deslizando tu nariz sobre mi vientre. Mis dedos en tu pelo, llevaron tu cabeza del ombligo al monte de Venus, y la boca sedienta me hizo promesas calladas de placer latiente.

La alfombra del salón hizo de cama improvisada cuando de rodillas a tu lado besé tu boca aún con sabor a mi. Parecíamos penitentes purgando sus pecados, allí de rodillas, desnudos, delimitando la piel del otro. Desbordado de deseo, tumbado esperándome. Rebosante de calor, sentada sobre ti, cerré los ojos cuando nos unimos por completo.

—Mírame TriAna

Los abrí, para contemplarte mientras me decía que me amabas. Permanecimos el uno en el otro, quietos, hasta que el deseo fue más fuerte que nosotros. Entonces estallamos de placer con todo el amor que nos teníamos.

Después nos dormimos el uno en los brazos del otro, sin deshacer la unión hasta que la naturaleza permitió que salieras de mi, mientras recitaba en un susurro un poema en tu oído.

Por este momento

merece la pena la espera

la incertidumbre,

la ingratitud de la ausencia.

Tu ausencia.

Por este momento contigo,

tu piel adherida a la mía

desnudo tu cuerpo y mi alma.

Por fin te tengo

y ahora

ya no dejaré que te vayas.

Descansa Mi amor

MI LISTA

Durante los últimos meses del pasado año, empezaron a circular por este mundo blogger diversas listas de cosas molestas.

Unos que si «100 Cosas que no soporto», otros que si «50 Cosas que me tocan los límites», otros que «No me llegan los dedos de una manifestación para quejarme…»

Yo pensé hacer mi propia lista sobre lo que me molesta.

En principio lo intenté, pero cuando iba por el cuatrocientos noventa y nueve, empecé a pensar que quizás eran demasiadas cosas o que yo era muy quisquillosa, que también.

Luego decidí que mejor una lista de cosas que hacemos o dejamos de hacer los blogueros, que es donde ahora me muevo

Al final decidí ser más positiva y proponer una lista de las cosas que me gustaría encontrar en un blog.

Muchas de ellas me han servido para intentar mejorar el mío en el que aún me queda mucho por aprender.

Pero en esto de navegar por «casas» ajenas, he aprendido mucho de lo que me gusta encontrarme en las vuestras y de paso, lo he intentado mejorar aquí.

La lista:

  • Me gustaría que cuando me sigues en mi blog, yo pueda visitar el tuyo y para eso, el enlace ha de funcionar. Esto es de vital importancia porque si no te puedo visitar, tampoco te puedo leer ni seguir.
  • Me gustaría que cuando voy a tu blog a través de ese enlace, me resulte fácil encontrar tu «Acerca de…»
  • Me gustaría que cuando voy a tu «Acerca de…», me muestres quién eres y por qué estás aquí. No es necesaria una foto ni tu DNI, pero sí una explicación de si eres hombre, mujer, persona a secas, animal o cosa, para que sepa cómo puedo dirigirme a ti.
  • Me gustaría que cuando visito tu última entrada, aparezca el botón «Me gusta» porque si en ese momento no puedo comentar, al menos quiero que sepas que te he leído.
  • También estaría bien que si voy a tu primera entrada para conocer un poco mejor tu blog, pueda poner un like y comentar y no encontrarme con que los comentarios están cerrados y no me permite dejar unas palabras.
  • Me gustaría que, cuando te pongo un comentario, me demuestres que lo has leído, al menos con un «me gusta».
  • Esto ya es egoísmo puro y duro, pero si publicas a diario, al menos no publiques cinco entradas seguidas, porque entonces no me da tiempo a leerlo todo y entro en crisis.
  • Me gustaría que me pusieras un like sólo si me has leído y te ha gustado. Si me pones treinta seguidos, en un breve espacio de tiempo, ya sé que no lo has hecho.
  • Me gustaría identificar fácilmente tu blog cuando comentas en el mío, bien por tu nombre o por el de tu blog. Y es que a veces, tu espacio se llama de una manera, tus comentarios me dan un nombre de pila, tu «Gravatar» me da otro nombre que no es ni lo uno ni lo otro y tu dirección de correo es otra que no tiene nada que ver.
  • Y por último, me gustaría que no tuvieses miedo de dejarme unas palabras comentando lo que quieras. Me consta que muchas personas no se atreven a hacer comentarios y no hay nada más agradable para alguien que escribe que ser leído y que le dejen una opinión acerca de ello.

Seguro que vosotros tenéis un montón de propuestas más para mi o para otros.

Animaros a poner una en este buzón de sugerencias.