DIARIO DE TRIANA V

 

Llené la bañera hasta arriba de agua y una gran capa de espuma la cubría.

Desde el baño, se abría un gran ventanal a la playa que podía contemplar cada vez que me daba un baño en la estupenda pila redonda, única excentricidad que me había permitido en mi austera casa.

En la habitación contigua seleccioné la música que escogía siempre que necesitaba relajarme con un baño caliente y unas velas. Kiss the rain al piano de Yiruma sonaba llenando la casa invitando a cerrar los ojos y soñar.

Era un atardecer soleado perfecto para esperarle.

Por primera vez sabía que llegaría en unas horas y esta vez el baño relajante se me antojaba especialmente sensual.

Me desnudé despacio dejando caer la ropa al suelo erizando mi piel con su imagen en mi cabeza.

Metí un pie en la bañera a la vez que daba un respingo, el agua estaba un poco caliente.

Me sumergí despacio para que mi piel se fuese acostumbrado al calor y recosté la cabeza en el frío borde contemplando el mar a través del ventanal.

El agua cubría mi cuerpo a excepción de mis rodillas.

Cerré los ojos y soñé. Tal vez dormité

Su figura apareció ante mi. Desnudo.

-Te has adelantado!

-Quería darte una sorpresa, preciosa.

Se metió en la bañera, arrodillándose entre mis piernas.

Cogió una pastilla de jabón y la frotó entre las manos.

Rodeó mi cuello con las dos manos y empezó a frotar suavemente mis clavículas, mis hombros….mientras yo sonreía para el.

Avanzando hacia mi derecha, cubrió mi pecho con una mano y lentamente la axila, el brazo, en un baile lento y tortuoso llegó a mi mano, entrelazando mis dedos con los suyos. Dirigió esa mano hacia él, para que comprobase su deseo mientras transitaba por mi lado izquierdo esta vez, realizando el mismo ritual pero continuando ahora por mis pechos que asomaban apenas como pequeñas islas sobre la espuma hirviente.

Yo ya había perdido el sentido del tiempo y el lugar cuando alcanzó de nuevo la pastilla de jabón para agarrar mi pie y proseguir con un suave masaje desde las plantas, entre los dedos, por el empeine, en lenta ascensión hacia la rodilla y desde ella hasta mis muslos.

A punto de llegar al centro de mi deseo se detuvo para volver al otro pie. Esta vez el sutil masaje fue realizado por sus labios, repitiendo el trayecto anterior. En la rodilla se detuvo y deslizó de nuevo sus manos por los muslos separándolos.

Deslizó sus dedos dentro de mi comprobando que mi calor superaba el del agua que nos rodeaba.

Rendida de amor sólo pude susurrar

-Me encantan las sorpresas

-Lo sé

Esta vez las manos dieron paso a su deseo en forma de dureza que me llevó a un éxtasis infinito mientras dejó caer en mi oido un tímido

-Te amo

Y las olas levantadas en nuestra particular marea de pasión, sólo fueron comparables a las que se desataron en el mar contemplado a través del cristal de la ventana.

Triana

DIARIO DE TRIANA III

 

Recogí la cena y salí a pasear un rato por la playa.

Era mi momento favorito del día, el atardecer. Mi pequeño rincón de mar estaba desierto y me permitía relajarme, apreciar olores, colores y sensaciones en completa paz y silencio.

De vuelta a casa, sacudí la arena de los pies y me senté en el porche.

Con los ojos cerrados inspiré hondo. Sonreí levemente porque te echaba tanto de menos que me pareció percibir tu olor. Nunca usabas fragancia, sólo tu propio olor corporal me llenaba.

Entré en casa y tres rosas adornaban la mesa de la cocina. Mi corazón se salió del pecho. Recorrí cada estancia buscándote, llamándote.

Entré en el dormitorio y allí estabas, dormido, desnudo sobre mi cama, soñando con playas y atardeceres porque tu media sonrisa te delataba.

Te miré largo rato, en silencio.

Me acerqué sigilosa. Tu mano colgaba al borde de la cama. Esa mano que me había acariciado mil veces. Los dedos que conocían cada uno de mis rincones secretos.

Me arrodillé en la alfombra y tan despacio como mi corazón me permitía acerqué mis labios a los tuyos en un roce electrizante.

Justo en ese momento, abriste los ojos.

-“Cuando vi que no estabas, tuve miedo de que te hubieras ido para siempre preciosa.”

Atrapada en tu abrazo pero más libre que nunca esperé que tu boca me explorase una vez mas, pero esta vez no sería tu boca quien me enseñase el camino del fuego eterno, sino tus dientes que traían escritas las palabras del Ananga Ranga, con el manual para realizar lo siete mordiscos eróticos.

Sujetaste con el pulgar mi labio inferior y depositase allí el primero llamado el mordisco secreto, para subir después por mis mejillas dibujando los mordiscos en el rostro con pequeños toques por toda mi cara.

Otro mordisco sin descripción pero con nombre de coral con tus dientes en mis labios, convirtió mi deseo en llama tal como reza el manual y fue seguido por gotas de mordiscos dibujando mis cejas que se convirtieron en dos lineas parejas formando un rosario de marcas.

Regando con abundancia mis mejillas, mi cuello, y mis senos, mi cuerpo se convirtió en un grito de deseo que sólo era acallado por un beso donde antes hubo mordisco, y por mordisco donde antes hubo caricia.

Al día siguiente mi cuerpo amaneció cubierto de huellas duraderas de la noche anterior.

Sólo deseo tu regreso

Triana

 

 

DIARIO DE TRIANA NAVIDAD

La casa de la playa estaba completamente iluminada con bombillas de colores. Me encanta la Navidad y esa Nochevieja era la más especial en mucho tiempo.

Adorné todo el exterior y resultaba gracioso el ambiente Navideño con la cálida temperatura que reinaba en mi playa.

El bullicio de todos los invitados se escuchaba desde la primera planta donde me encontraba vistiéndome para bajar a cenar.

Habían sido unos días intensos recibiendo a todos, pero había llegado el gran día y estaba muy emocionada.

La estampa era perfecta.

En la enorme cocina americana reinaba un ambiente fantástico, mis cocineros y gourmets preparaban la estupenda cena escogida con mimo por la Señorita Obleas Colaboraban con ella, Cook Edere y Cristina Martínez, que con manos expertas lo tenían casi todo listo para la gran noche.

En el amplio salón, había varios grupos charlando animadamente.

Me había empeñado en encender la chimenea a pesar de que no era necesario pero daba un ambiente más cálido si cabe.

Alrededor de ella, sentados en los sofás conversaban Amalaidea que cogía con mimo la mano de Natalia, y Manuel. De pie al lado de ellos un acalorado Icástico, debatía sobre política con Bercián, Efe, Enric, EtarragoXavier y Ana Málaga. Todos lanzando hipótesis sobre el próximo gobierno del país.

Una música de los ochenta sonaba de fondo. Chus me había prometido poner la banda sonora y la elección no podía ser mejor, aunque a veces se despistaba mientras discutía con Antonio.

Henar les observaba desde lejos con cara de querer trincharles cual pavo, mientras preparaba bebidas para los más jóvenes, que estaban sentados en los primeros peldaños de la escalera que daba al piso de arriba. En el primero, Javi-K, se partía de risa con las historias de Macarro. Más arriba, Noe, Maite, Evavill y Una virgo lunática compartían reflexiones sobre la vida y el amor.

Un grupo de mujeres maduras rodeaba la barra de las bebidas situada al extremo opuesto a la chimenea. Verónica, Marieta, Laacantha, la señora Jumbo y Sensi, escuchaban atentas los poemas que Johan les recitaba y le proponían nuevos relatos eróticos para el año nuevo.

Mientras tanto, Óscar estaba liadísimo con la tecnología, ayudado por Pablo y Fran, preparando la conferencia a larga distancia que tendríamos antes de cenar con nuestros transatlánticos amigos.

Martes de cuento se había encargado de avisarles a todos de que mantendríamos una charla con ellos antes de la cena. Awilda estaba emocionada, Borgeano, Carlernestpolo, y Carlos A. Suárez, estaban reunidos esperando la conexión a distancia. En otro país coincidían las niñas Mai, Melbag y la dulce María.

En el porche, al fresco de la noche, mis amigos más erotizantes caldeaban el ambiente, Erebo, Sexticles, el Sibarel y Uma reían mientras Valería les contaba una anécdota con el revisor del gas.

Pink, supervisaba que a nadie le faltase de nada, revisando el salón y atendiendo con dulces palabras a todos los invitados.

Con emoción contenida bajé las escaleras.

Pink se acercó con una copa de Albariño mientras cogía mi mano y me daba un beso en la mejilla.

-Estás preciosa!

Sonreí al ver a tantos amigos muy queridos en mi casa.

-Bienvenidos!

Gracias por venir, a mi casa y a mi vida.

Esta es una noche muy especial para mi y sólo puedo sentirme agradecida por tantos amigos a mi alrededor.

Os deseo a todos vosotros y a los que están al otro lado de la pantalla que tengáis una maravillosa noche y una feliz vida.

FELIZ NAVIDAD

Mi más sincero agradecimiento a Óscar, sin su ayuda no habría podido publicar esta entrada. Un besín cielo.

DIARIO DE TRIANA IV

Como cada noche desde hacia tiempo, me despertaba de madrugada.

Siempre era igual. Abría los ojos, tumbada en posición fetal, el frío no era externo, sino que emanaba de mi interior, me rodeaba, y el edredón no conseguía subir mi temperatura corporal hasta pasadas varias horas.

Pero esa noche, abrí los ojos, un calor sofocante me inundaba.

Unos brazos firmes, los tuyos, me rodeaban entera, en un abrazo tan cálido que me sobraba hasta la piel, sudando, completamente pegada a ti.

Me sentía tranquila, feliz, en calma.

Sonreí, y repasé cada curva de tu anatomía. Tus manos cogiendo las mías, entrelazando los dedos, tus brazos rodeando mi cuerpo.

Tu pecho en mi espalda. Noté tu respiración tranquila, el aliento en mi pelo.

El vientre firme pegado a mi, las piernas atrapando las mías.

Me acerqué un poco mas. Era casi imposible estar más cerca, pero un poco mas. Y enseguida supe que estabas despierto, no podías negarlo.  Tu cuerpo medio dormido reaccionó a mi cercana presencia.

Me di la vuelta y me perdí por completo en tus brazos. Mi pierna se apoyó en tu cadera.

Bebí tu aliento a tragos largos, emborrachándome con tu lengua.

-Estás aquí…..

-Claro preciosa, estoy aquí.

Y en un recorrido perfecto de dulcísimos besos cubriste  toda mi cara.

Como un magnífico pianista tocando una delicada melodía recorriste mi piel en bellísimas notas. Reconociendo cada centímetro. Repasando cada curva, cada poro, cada pliegue, comprobando mi deseo y alimentándolo a la vez con el delicado roce.

Y cuando pensaba que ya no podía sentir más placer entraste en mi cuerpo, sólo en mi cuerpo porque de mi alma nunca te vas. Me amaste horas o siglos, de todas las formas posibles, hasta quedarnos dormidos exhaustos.

Cuando estamos juntos el mundo desaparece.

El recuerdo de esa madrugada perdura en mi.

Te espero, siempre.

Triana

DIARIO DE TRIANA

26/07/13

Me senté en la orilla, sobre la arena, mirando cómo se ocultaba el sol entre las numerosas nubes que habían aparecido de repente.

El calor era sofocante y amenazaba lluvia.

Dibujé un corazón en el suelo con los dedos de los pies.

Una ráfaga de viento levantó mi pelo y la profunda nostalgia me invadió llenando mis ojos de lágrimas que se resistían a salir.

Demasiado tiempo sin ti.

No te escuché llegar. Pero cuando unos dedos levitaron con las yemas sobre mi piel recorriendo el camino desde mi hombro a mi oreja supe que habías vuelto.

No me moví.

Sólo cerré los ojos. Las lágrimas cayeron sin freno por mis mejillas mientras tu boca deshacía el camino marcado unos segundos antes por tu mano.

Caminando descalzo me rodeaste y tendiste tu mano para ayudarme a levantarme.

-Sigues estando preciosa…

Fijamente nos miramos, recogiste las lágrimas con tus labios y a la vez deslizaste tus manos bajando los tirantes de mi vestido que cayó a la arena y descubrió mi cuerpo desnudo que gritaba tu nombre.

Las nubes cubrían completamente el cielo ya, y empezaron a descargar agua sin piedad, mojando mi pelo, mi cara, mis manos, y yo ya no sabía si me besabas tu o la lluvia.

Y  me ahogaba entre tu boca y la mía, con tu sabor y  el mío, con el calor que emanaba de nuestro abrazo y se multiplicaba con el que hacía fuera.

Me elevaste en tus brazos y cuando un trueno rompió el cielo mi espalda se arqueó para recibirte con todo lo que te había echado de menos.

Y se detuvo el tiempo.

De nuevo estabas en mí, o tal vez nunca te fuiste.

Triana