FLOTAMOS, NADAMOS O NOS SALIMOS DE LA PISCINA?

A mi esto de ir de vez en cuando a curar cuerpo y mente al Talasoponiente no sabéis todo lo que me da de sí.
Además de los beneficios que tiene estar metida horas entre agua a distinta temperatura, disfrutando de múltiples sensaciones, le tengo que añadir todo lo que me aporta para mis reflexiones.
Hoy os cuento lo de la piscina de corrientes
Alrededor del jacuzzi, hay una piscina redonda. Se llama Río contracorriente y es eso precisamente, un río en el que unos chorros  provocan corrientes que te arrastran en círculos.
Pues bien, cuando estás dentro, si te dejas llevar, resulta muy placentero porque sientes que flotas, y avanzas, suavemente, sin esfuerzos, boca arriba, flotando, sintiéndote ligera, etérea, en silencio, en completa paz.
Si decides nadar entonces encuentras que vas muy rápido, resulta fácil, sólo dar una brazada te hace ir a toda velocidad, pero puede ocurrir que en el camino arrolles a otros que van disfrutando de flotar sin mas.
Y cuando quieres salirte de la piscina, has de nadar contracorriente.
Eso si que supone esfuerzo, aunque al final lo consigues claro, si no estaría escribiendo el post desde allí.
Algo parecido nos ocurre con nuestras experiencias vitales.
Hay momentos en los que uno sólo puede o sólo quiere dejarse llevar, suavemente, con la corriente, disfrutando del paseo, sin preocupaciones, sintiendo que eres parte del agua.
En otros muchos decides avanzar muy rápido, porque el objetivo lo requiere, tomas decisiones sin pensarlas demasiado, pero corres el riesgo de atropellar a otros que nadan mas despacio. Estos momentos son los de más vértigo porque a gran velocidad te pierdes muchas cosas por el camino, pero también son los que nos estrujan por dentro y con el tiempo los recordarás como los verdaderamente emocionantes de tu vida.
Y luego quedan aquellos otros en los que te cansas de dejarte llevar o de avanzar rápido con vértigo y nadando contracorriente decides salirte porque te das cuenta de que estás girando en círculos y no te lleva a ninguna parte.
Resulta duro salirse, has de agarrarte al  borde y nadar con fuerza.
Exhausto pero satisfecho logras tu objetivo.
Y ahora ¿qué hacemos?
¿Nos dejamos llevar, nadamos para ir más rápido o nos salimos?
Pues dependerá de lo que queramos conseguir.
Es placentero flotar, pero si nunca cogemos velocidad no sabremos lo que es el vértigo, y cuando nos cansemos de nadar en círculos, el instinto de supervivencia y el trabajo duro nos sacarán de la piscina.
Una vez conseguido, sólo queda darnos una ducha y a casita.
La vida sigue girando y el río también y cada uno de nosotros decide a qué piscina se tira, si nada, o disfruta dejándose llevar, y cuándo es el momento de salirse.

Autor: Ana Fernández

Jamás olvidaré lo que soy

6 comentarios en “FLOTAMOS, NADAMOS O NOS SALIMOS DE LA PISCINA?”

  1. Mientras sea a tu lado, dejarse llevar por la corriente o nadar a favor de ella está bien. Lo importante es no salirse nunca de la piscina de tu vida, porque eres una compañía maravillosa

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  2. Magnifica reflexión Ana. Al final mantenerse en una sola actividad te acaba aburriendo, o cansando. En ocasiones debemos dejarnos llevar, pero si queremos movernos de verdad, cambiar, salir de nuestra zona de confort, no nos queda más remedio que ir a contracorriente.
    Me encanta como sacas enseñanAs de la vida con lo que te rodea, Ana

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